- AEMET pronostica para el lunes 18 de agosto temperaturas de hasta 39ºC y riesgo extremo de incendios en la Comunidad de Madrid.
- Alcalá de Henares bajo aviso amarillo por calor, con un índice UV de 9 y humedad mínima del 15%.
La Comunidad de Madrid afronta este lunes una de las jornadas más críticas del verano en materia de incendios forestales. Con el termómetro cerca de los 40 grados y una humedad relativa mínima del 15%, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) sitúa a casi toda la región en nivel de riesgo extremo. El mapa publicado por los servicios de emergencia del 112 refleja en rojo gran parte del territorio, incluido el Corredor del Henares.
En Alcalá de Henares, la previsión apunta a máximas de 39 grados y mínimas de 21, con vientos de componente suroeste que podrían alcanzar los 20 km/h. Estas condiciones, sumadas a un índice ultravioleta de nivel 9 —muy alto—, dibujan un escenario propicio para la rápida propagación de las llamas en caso de que se produzca un conato.
Ante esta situación, la Comunidad de Madrid mantiene activo el Plan INFOMA. El dispositivo refuerza la vigilancia en montes y zonas periurbanas y recuerda la prohibición de encender fuego, arrojar colillas o utilizar maquinaria que genere chispas. Las recomendaciones a la población incluyen evitar actividades de riesgo en el campo, extremar precauciones en los desplazamientos y contactar con el 112 de manera inmediata si se detecta humo o fuego.
En Alcalá, los últimas semanas han dejado ejemplos claros de cómo el fuego puede afectar de manera directa o indirecta a la ciudad. El último conato, registrado en el barrio de El Olivar, resultó especialmente llamativo por la cercanía de las viviendas, mientras que el gran fuego de Tres Cantos, con más de 1.500 hectáreas arrasadas, dejó una nube de humo visible en el Corredor del Henares. Semanas antes, en Méntrida (Toledo), otro incendio devastó 3.200 hectáreas y llegó a cubrir la ciudad con ceniza.
El contexto nacional refuerza la preocupación. En lo que va de 2025, los incendios forestales han calcinado más de 157.000 hectáreas en España, un balance que supera con creces la media de la última década. Sequía, temperaturas extremas y tormentas secas figuran entre las causas que explican el aumento de la superficie quemada.
Con estos antecedentes, el inicio de semana se plantea como una prueba de resistencia para el monte y para la capacidad de respuesta de los servicios de emergencia. La clave, según los expertos, pasa por la prevención: minimizar los riesgos y actuar con rapidez para evitar que un foco aislado derive en un nuevo gran incendio.










