- El Ayuntamiento reorganiza la circulación y señaliza desvíos mientras avanzan los trabajos en Vía Complutense, Avenida de Guadalajara y Puente del Zulema.
- Las obras se escalonan por fases; el tramo de Vía Complutense entre Andrés Saborit y Cruz Verde arranca el lunes 20 de octubre y se prolongará cinco meses.
Alcalá de Henares afronta varias intervenciones urbanas de calado que coinciden en el tiempo. Para evitar cuellos de botella y mejorar la seguridad de peatones y conductores, el Ayuntamiento ha puesto en marcha un Plan de Movilidad Temporal que coordina cortes, desvíos y fases de obra. La medida busca ordenar una ciudad “en obras” y ofrecer previsibilidad a vecinos y visitantes, con señalización específica y avisos sobre cambios de itinerarios.
La intervención más significativa a corto plazo comenzará el lunes 20 de octubre en la Vía Complutense, entre la glorieta de Andrés Saborit y la Plaza de la Cruz Verde. El motivo es la renovación de la red de saneamiento en un trazado que presenta tuberías al final de su vida útil y problemas estructurales, especialmente a la altura de la muralla. El proyecto prevé corregir pendientes, mejorar la evacuación de pluviales y aumentar diámetros para ganar capacidad en episodios de lluvia intensa.
Durante la primera fase en Vía Complutense se habilitará el carril sentido Madrid en doble sentido para mantener la continuidad del tráfico, aunque con menor fluidez. A medida que avancen los trabajos y dentro del plazo global de cinco meses, el esquema se invertirá: ese carril se cortará y quedará operativo el de sentido Alcalá. El Consistorio y la Policía Local piden atención a la señalización temporal y prudencia al volante, recordando que pueden producirse retenciones puntuales.
La Avenida de Guadalajara y su entorno también están en obra, con un proyecto de transformación del paisaje urbano que incluye más espacio peatonal y zonas verdes. Como parte de la Fase 1, se ha cortado el acceso a la calle Azucena desde San Sebastián de la Plaza y solo se puede entrar por la calle Cruz de Guadalajara. El corte, de alrededor de un mes, acompasa la reordenación del entorno de la Plaza de los Mártires —frente a la Facultad de Derecho— y la conexión peatonal con la calle Libreros.
La actuación en la avenida plantea la peatonalización completa del primer tramo junto a la Plaza Puerta de Mártires y, en el resto, la eliminación del sentido de salida hacia Guadalajara para ampliar la acera sur desde Encomienda hasta Marqués de Alonso Martínez. Se suprime la glorieta existente y se crea un gran cruce peatonal que acorta recorridos hacia el casco histórico, liberando espacio estancial ante el antiguo Colegio Máximo de la Compañía de Jesús.
En cuanto al transporte público, las líneas urbanas 6 y 7 modifican de forma puntual su recorrido por Marqués de Alonso Martínez, Ronda Ancha y Giner de los Ríos. Las interurbanas 231 y 232 adaptan su itinerario al dispositivo sin cambios de calado en paradas. En Vía Complutense no se prevén desvíos de líneas, aunque sí demoras por la acumulación de tráfico, especialmente en horas punta.
En paralelo, la Comunidad de Madrid mantiene el corte temporal de la M‑300 en el Puente del Zulema desde el 6 de octubre por obras de mejora estructural. El cierre se estima en torno a cinco semanas, con desvíos recomendados por M‑203 y M‑224. Dado que la restricción afecta al acceso al Cementerio Jardín, el Consorcio Regional de Transportes ha habilitado un servicio especial de fin de semana y festivos —con refuerzo de horarios los días 1 y 2 de noviembre— entre Río Manzanares (final de la L‑7) y el camposanto.
Más allá de los desvíos y cortes puntuales, el Plan de Movilidad Temporal opera como paraguas de coordinación entre áreas municipales, Policía Local y administraciones implicadas. Su objetivo es compatibilizar la ejecución de obras —saneamiento, reurbanización y seguridad viaria— con la vida cotidiana de barrios y ejes estratégicos, limitando a lo imprescindible las afecciones a residentes, comercio y actividad industrial.
El Ayuntamiento subraya que la clave estará en la planificación por fases y en la información en tiempo real: avisos sobre cambios de sentido, balizamiento visible y alternativas de circulación para residentes y vehículos autorizados, garantizando el acceso de personas con movilidad reducida, bicicletas y motocicletas. Se insiste en que los beneficios esperados —mejor drenaje en Vía Complutense, itinerarios peatonales más directos y seguros en Avenida de Guadalajara, y una estructura reforzada en el Puente del Zulema— serán permanentes.
La ciudad encara un periodo de obras que exigirá paciencia y atención a la señalización, pero que deja a la vista una hoja de ruta clara: priorizar la seguridad, ganar capacidad hidráulica donde más falta hace y recuperar espacio para el peatón en los accesos al casco histórico. Si el calendario se cumple y la coordinación entre administraciones se mantiene, el balance para la movilidad de Alcalá debería ser netamente positivo a medio plazo.










