- La retirada del convoy permite recuperar el servicio en las líneas C-2, C-7 y C-8 tras dos días de alteraciones.
- Renfe mantiene la normalización de frecuencias de forma progresiva mientras Adif finaliza las comprobaciones técnicas en la zona.
Dos días después del descarrilamiento que trastoca la movilidad en el Corredor del Henares, llega la imagen clave: el tren averiado ya está fuera de la vía y la red empieza a recuperar el pulso. Renfe comunica una normalización progresiva de frecuencias, condicionada a las comprobaciones de infraestructura en la zona de San Fernando de Henares.
Durante la mañana se interrumpió la circulación en el tramo Vicálvaro–Coslada–San Fernando para trabajos de reparación y retirada, con refuerzos de autobuses y ajustes de recorrido. Tras reabrir la vía, el tráfico se normaliza de forma escalonada y se mantiene una limitación de velocidad en el entorno de San Fernando como medida de seguridad mientras continúan las verificaciones técnicas.
Durante la mañana, Renfe mantuvo un plan alternativo de transporte con autobuses de refuerzo y ajustes en los recorridos: los trenes con paso por Atocha finalizaron en Vicálvaro o Coslada, mientras que los servicios Guadalajara–San Fernando–Chamartín circularon por Fuente de la Mora para enlazar con Chamartín.
El incidente se originó el lunes 27 por la tarde, cuando un tren de la línea C‑2 (Guadalajara–Chamartín) sufrió la salida de un eje al paso por San Fernando de Henares. Emergencias atendió a seis personas con heridas leves; dos fueron trasladadas al Hospital del Henares y el resto recibió el alta in situ. Desde entonces, las líneas C‑2, C‑7 y C‑8 operaron con supresiones parciales, retrasos y recomposiciones de recorrido, además de refuerzos en autobuses interurbanos y en Metro para aliviar el impacto en la hora punta del martes y la mañana del miércoles.
Adif ha abierto la investigación técnica para determinar el origen del descarrilamiento y evaluar posibles afecciones a aparatos de vía y elementos de señalización en el entorno de la estación. Hasta que concluya ese análisis, el gestor mantendrá inspecciones y auscultaciones en la zona para garantizar parámetros de seguridad y confort en la marcha de los trenes.
Con el tren ya fuera de la traza y la circulación reanudada, el corredor entra en fase de estabilización: se esperan horarios más predecibles a lo largo del día, aunque con posibles pequeñas demoras asociadas a la restricción temporal de velocidad. Si el diagnóstico de la infraestructura confirma que no hay daños de calado, las frecuencias deberían consolidarse en su patrón habitual en las próximas franjas. Para quienes viajen en las C‑2, C‑7 y C‑8, la recomendación sigue siendo consultar la información en tiempo real antes de desplazarse y prever unos minutos adicionales en los transbordos hasta que termine la verificación técnica definitiva.










