- El Ayuntamiento reconoce en un acto institucional el compromiso aragonés con la restitución de las pinturas del monasterio.
- El galardón se enmarca en el aniversario de la declaración de Alcalá como Ciudad Patrimonio de la Humanidad en 1998.
El Salón de Plenos del Ayuntamiento se convirtió este lunes en el escenario de un reconocimiento simbólico a la defensa del patrimonio compartido. Coincidiendo con la conmemoración del 27 aniversario de la declaración de Alcalá como Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, el consistorio hizo entrega del Premio Ciudad de Alcalá “Ciudad Patrimonio Mundial” al Gobierno de Aragón por las gestiones para la devolución de las pinturas murales del Monasterio de Sijena.
El galardón pone el foco en un caso que ha marcado la agenda cultural y judicial de los últimos años: las pinturas románicas de Sijena, trasladadas a Barcelona durante la Guerra Civil y conservadas desde 1940 en el Museo Nacional de Arte de Cataluña. Tras un largo litigio, la reciente sentencia del Tribunal Supremo ha dado la razón al Ejecutivo aragonés en su demanda para que las obras regresen a su emplazamiento original.
El acto estuvo presidido por la alcaldesa de Alcalá de Henares, Judith Piquet, y conducido por el concejal de Patrimonio Histórico, Vicente Pérez. Junto a ellos se encontraban otros miembros del equipo de Gobierno y concejales de la Corporación Municipal, que quisieron respaldar con su presencia la entrega de un premio nacido en el año 2000 para destacar iniciativas de recuperación, conservación y difusión del patrimonio mundial, tanto natural como cultural.
En representación del Gobierno de Aragón acudió la consejera de Educación, Cultura y Deportes, Tomasa Hernández Martín, encargada de recoger el galardón. Su presencia subrayó el carácter institucional del reconocimiento, dirigido no solo a un departamento concreto sino al conjunto de la administración aragonesa que ha sostenido la reclamación de Sijena en los tribunales.
El Salón de Plenos reunió también a representantes de distintas entidades y colectivos locales vinculados al patrimonio y a la vida cultural de la ciudad. El acto estuvo amenizado por el grupo folclórico de la Casa de Aragón de Alcalá de Henares, una presencia que sirvió para visualizar los lazos históricos y sociales entre la ciudad complutense y la comunidad aragonesa.
Durante su intervención, la alcaldesa recordó que el Premio Ciudad Patrimonio Mundial se creó tras la obtención del título de la Unesco con el objetivo de “potenciar las actividades y actuaciones dirigidas a la recuperación, rehabilitación, conservación, preservación y reconstrucción, así como la puesta en valor, el estudio y la difusión del Patrimonio Mundial, tanto natural como cultural, material o inmaterial, tangible o intangible”.
En esa misma línea, Judith Piquet destacó el “afán” y el “esfuerzo” desplegados por el Gobierno de Aragón para lograr, “con arreglo a la ley pero también al sentido común”, que las pinturas murales regresen a su lugar de origen y que el monasterio de Sijena pueda recuperar su conjunto artístico. La regidora aprovechó además para aludir a los vínculos con la comunidad aragonesa, muy presente en Alcalá a través de la Casa de Aragón y de una importante colonia de vecinos.
La elección del Ejecutivo aragonés como ganador del Premio Ciudad Patrimonio Mundial refuerza el mensaje de que las decisiones sobre obras singulares no afectan solo al territorio donde se ubican, sino que implican a la sociedad en su conjunto. En el caso de Sijena, el fallo del Tribunal Supremo cierra una etapa de conflicto competencial y abre otra centrada en la restauración, la musealización y el acceso público a las pinturas en su contexto original.
Al vincular la entrega del galardón con el aniversario de la declaración de Alcalá como Ciudad Patrimonio de la Humanidad, el Ayuntamiento subraya también su propia responsabilidad en la protección del legado complutense. El reconocimiento al Gobierno de Aragón se interpreta así como una llamada a seguir defendiendo, desde distintas administraciones, soluciones que prioricen la integridad de los bienes culturales por encima de intereses particulares.
De cara al futuro, el caso de Sijena se perfila como un referente para otros procesos de restitución patrimonial en España. La devolución de las obras al monasterio será también una oportunidad para repensar la relación entre grandes museos, territorios de origen y ciudadanía, con el objetivo de que el patrimonio se conserve en las mejores condiciones posibles y, al mismo tiempo, permanezca accesible y vivo para las comunidades que lo reconocen como propio.










