- Triunfo ajustado ante un rival directo en la décima jornada de la OK Liga Plata femenina, decidido por dos acciones de Castelo.
- El Raspeig recortó en el último minuto con una falta directa y apretó hasta el final; próximo partido, el 11 de enero en Vigo ante Traviesas.
La OK Liga Plata femenina afronta el tramo previo al parón navideño con la zona alta comprimida y partidos que se deciden por detalles. En ese contexto, el Iman Serroukh Alcalá Hockey sacó adelante un duelo directo ante el Club Promoción Patín Raspeig, un rival que llegaba con la ambición de engancharse a los primeros puestos. La victoria (2-1) refuerza el momento del equipo alcalaíno y mantiene abierta la carrera por las posiciones de cabeza.
El inicio fue de las locales, con un ritmo alto y una presión que obligó al Raspeig a pedir tiempo muerto muy pronto para ordenar líneas. El partido se jugó muchos minutos en campo visitante, con llegadas claras y circulación rápida, pero sin premio. A partir de ahí, el encuentro se equilibró: el conjunto alicantino ajustó su defensa, empezó a encontrar salidas y respondió con opciones también peligrosas.
El 0-0 al descanso resumió un primer tiempo de porteras y de pequeños centímetros. Patri Sanz sostuvo al Alcalá en las acciones más comprometidas, mientras que Zoe Gómez respondió con intervenciones que frenaron el empuje local. Entre paradas y algún balón que se estrelló en los postes, el marcador se resistió pese a que ambos equipos tuvieron ocasiones para romperlo.
Tras el paso por vestuarios, el Alcalá volvió a salir con intención de acelerar el partido. Apenas arrancada la segunda mitad, dispuso de un penalti que pudo cambiar el guion, pero el lanzamiento de Castelo se estrelló en el larguero y la portera visitante completó la acción evitando el gol en el rechace. Ese susto no frenó a las alcalaínas, que siguieron buscando el área con paciencia y sin perder la intensidad.
El primer tanto llegó alrededor del ecuador de la segunda parte, en una jugada en la que la portera del Raspeig dejó la bola suelta tras una intervención. Castelo, atenta al rebote, aprovechó la acción para adelantar al Alcalá y dar aire a una grada que ya intuía que el partido iba a exigir oficio. Con el 1-0, las locales vivieron sus mejores minutos, con dominio territorial y opciones para ampliar la ventaja.
El 2-0 llegó poco después, de nuevo con un penalti como punto de partida. La guardameta del Raspeig repelió el lanzamiento con el casco, pero el Alcalá insistió en la continuación de la jugada y, otra vez Castelo, encontró el hueco para rematar con calma y estirar el marcador. Con dos goles de margen, el partido parecía encaminado, pero todavía quedaba el tramo más incómodo.
El Raspeig cambió el plan, abrió líneas y subió la presión, obligando al Alcalá a defender más cerca de su portería. En esa fase apareció la jugada más discutida del encuentro, en el área local, cuando la bola quedó atrapada entre las piernas de Patri y el árbitro decretó saque neutral. El equipo visitante reclamó que la acción había acabado en gol y el momento dejó protestas, tensión y alguna amonestación para cortar el enfado.
Con el partido encendido, las alicantinas apretaron y buscaron el 2-1 hasta el último segundo. Patri volvió a sostener a las suyas en varias acciones de uno contra uno y lanzamientos lejanos, pero el Raspeig encontró premio en el último minuto: la décima falta del Alcalá derivó en una falta directa que ejecutó Ángela Ceña, que batió con habilidad a la portera y devolvió la emoción a la pista.
El cierre exigió cabeza fría. Con el marcador ajustado, el Alcalá optó por controlar posesiones y minimizar riesgos para no regalar transiciones. El Raspeig lo intentó hasta el final, pero la gestión de los últimos instantes permitió a las alcalaínas amarrar una victoria trabajada que, por cómo se dio el partido, vale más que dos puntos.
El siguiente reto del Iman Serroukh Alcalá Hockey será ya tras el parón, el 11 de enero, en Vigo ante el Traviesas Hockey Club. Será una salida exigente por viaje y por contexto, pero también una oportunidad para volver a medir el estado del equipo en un calendario que no concede tregua. Si algo ha demostrado este Alcalá en estas semanas es que, incluso en partidos atascados y con finales apretados, está sabiendo competir cuando toca.










