- El paso superior de Luis Astrana Marín vuelve a permitir el tráfico rodado tras meses de corte, con impacto directo en la Vía Complutense y su entorno.
- Se mantiene cerrada la conexión peatonal y reclama completar la valla de seguridad, la acera, el acceso al CEIP García Lorca y otros remates del proyecto.
La reapertura del conocido puente de la Avenida de Daganzo devuelve parte de la normalidad a uno de los puntos más sensibles de la movilidad diaria en Alcalá, especialmente para quienes cruzan a diario entre ambos lados de la línea ferroviaria. Tras un largo periodo de obras, desvíos y atascos puntuales, el tráfico rodado vuelve a circular por el paso superior de la calle Luis Astrana Marín, una infraestructura clave para aliviar la presión que se ha venido concentrando en la Vía Complutense y en las calles de conexión.
El Ayuntamiento ha valorado de forma positiva la vuelta del tráfico al puente, pero advierte de que la actuación no puede considerarse cerrada. El motivo principal es que la pasarela peatonal continúa sin estar operativa, por lo que peatones y usuarios del entorno siguen sin poder utilizar el itinerario previsto para cruzar con seguridad.
Según la información municipal, la apertura a vehículos convive con carencias que afectan directamente a la protección y la accesibilidad: aún no se ha instalado la valla de seguridad y la acera no está rematada. Esa combinación, insisten desde Urbanismo, obliga a mantener restricciones en el paso peatonal mientras no se complete el trazado en condiciones.
La cuarta teniente de alcaldesa y concejala de Urbanismo, Cristina Alcañiz, sostiene que no se trata de detalles menores. A su juicio, la obra sigue teniendo actuaciones “esenciales” sin terminar, de forma que la infraestructura todavía no estaría plenamente integrada ni lista para el uso completo por parte de todos los perfiles de movilidad, incluidos quienes cruzan a pie en un punto donde confluyen tránsito vecinal y flujos diarios hacia equipamientos cercanos.
Entre los trabajos pendientes, el Ayuntamiento señala la finalización del acceso al CEIP García Lorca, una conexión que afecta al recorrido cotidiano de familias y comunidad educativa en el área. A ello se suma la canalización de la línea telefónica bajo la vía ferroviaria, un elemento técnico que forma parte del conjunto de servicios afectados por la intervención y que, según el Consistorio, sigue sin ejecutarse.
También queda por realizar la hidrosiembra de los taludes, una actuación habitual en este tipo de obras para estabilizar y revegetar las zonas de terraplén y reducir el riesgo de erosión, además de mejorar el acabado ambiental y paisajístico del entorno. Para el Ayuntamiento, este tipo de remates no son cosmética: forman parte de las condiciones de seguridad, conservación e integración que se esperan en una actuación de esta magnitud.
Con este escenario, el Consistorio asegura que mantendrá la presión sobre ADIF para que se cumplan íntegramente los compromisos del proyecto. El mensaje municipal es que la reapertura al tráfico debe ser un avance, pero no un cierre anticipado: la obra, insisten, debe completarse para que el paso superior sea seguro y accesible también para peatones, y para que el entorno recupere un funcionamiento normal sin “soluciones a medias” ni demoras adicionales.
La reapertura llega, además, después de meses en los que el corte del puente ha alterado rutinas, tiempos de desplazamiento y el reparto de tráfico en ejes alternativos. Por eso, aunque el regreso de los vehículos al paso superior se percibe como un alivio inmediato para la circulación, el Ayuntamiento recalca que la recuperación completa de la normalidad dependerá de que se ejecute lo que aún falta y se habilite el itinerario peatonal con todas las garantías.










