- El conjunto rojillo perdió 2-1 en Cuenca tras encajar dos goles a balón parado.
- Álvaro Portero marcó en el descuento y el equipo apretó hasta el último suspiro.
La segunda vuelta arrancó cuesta arriba para la RSD Alcalá. El equipo dirigido por Vivar Dorado regresó de La Fuensanta sin puntos tras caer por 2-1 ante la UB Conquense en un partido competido, intenso y marcado por los detalles, esos que vuelven a penalizar a los rojillos en una categoría que no concede margen de error.
El encuentro comenzó con mayor iniciativa local. El Conquense salió decidido y generó peligro desde los primeros minutos, obligando a Pantoja a convertirse en protagonista. El guardameta del Alcalá sostuvo al equipo con varias intervenciones de mérito que evitaron un golpe temprano y mantuvieron el marcador igualado en el tramo inicial.
Con el paso de los minutos, el Alcalá fue encontrando su sitio. El equipo empezó a tener más balón y a llegar por las bandas, ganando metros y confianza. Un centro cerrado de Samu Guillén estuvo a punto de sorprender a la zaga local, mientras que Nico y Borja Sánchez protagonizaron una doble llegada por la izquierda que evidenció el crecimiento rojillo, aunque sin acierto en el remate.
Cuando el descanso parecía cercano con empate sin goles, el Conquense golpeó. En el tiempo añadido de la primera parte, Álvaro Sánchez apareció en el segundo palo para cabecear a la red y firmar el 1-0, un tanto que rompió la igualdad y obligó al Alcalá a remar contracorriente tras el paso por vestuarios.
La segunda mitad mantuvo un guion abierto y disputado. Ambos equipos buscaron el área rival, pero de nuevo fue el balón parado el que inclinó la balanza. En el minuto 66, un saque de esquina permitió al Conquense ampliar su ventaja con un remate en el segundo palo que supuso el 2-0 y complicó aún más el panorama para los visitantes.
Lejos de bajar los brazos, el Alcalá reaccionó. El equipo dio un paso al frente, asumió riesgos y empezó a rondar con más frecuencia el área local. Sergio Marcos estuvo muy cerca de recortar distancias con una volea desde la frontal que se marchó rozando el larguero, en una de las acciones más claras del tramo final.
El empuje tuvo recompensa en el tiempo de descuento. Álvaro Portero apareció en el área para marcar el 2-1 y meter de nuevo al Alcalá en el partido, desatando unos últimos minutos de empuje y fe que no fueron suficientes para cambiar el resultado. El pitido final dejó al equipo sin puntos, pero con la sensación de haber competido hasta el final.
El desplazamiento a Cuenca volvió a contar con el respaldo de la afición rojilla, presente en uno de los campos más exigentes del grupo. La imagen ofrecida, especialmente en la reacción final, refuerza la idea de un Alcalá que sigue vivo y dispuesto a pelear en cada jornada.










