- La AEMET anticipa un episodio de inestabilidad prolongada, con lluvias generalizadas y descenso acusado de temperaturas desde el viernes.
- La bajada de la cota de nieve por debajo de la altitud de la ciudad abre la puerta a episodios puntuales de nieve o aguanieve durante el sábado.
El tiempo vuelve a colocarse en el centro de la conversación tras una semana marcada por un episodio de inestabilidad. Después del paso de la borrasca Harry, la atención se desplaza ahora a lo que puede ocurrir durante los próximos días, con la mirada puesta en el tramo final de la semana.
La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) mantiene una previsión dominada por cielos muy nubosos, descenso de temperaturas y alta probabilidad de precipitaciones en Alcalá de Henares. En ese escenario, la llegada de la borrasca Ingrid sustituiría a la anterior y prolongaría el temporal, con lluvias recurrentes y un ambiente cada vez más frío.
Un sábado con condiciones para ver nieve
En Alcalá la nieve no es un fenómeno habitual, pero los episodios fríos sí pueden dejar heladas y, de forma más puntual, precipitaciones invernales cuando se alinean la temperatura y la altitud. En este contexto, la Comunidad de Madrid activó esta semana su Plan de Vigilancia y Control de los Efectos del Frío, una medida preventiva ligada a los riesgos asociados a las bajas temperaturas.
Según la previsión publicada por la AEMET, el día 24 concentra la mayor atención por la posibilidad de nieve, especialmente a partir de la tarde. La clave está en la cota de nieve prevista a nivel provincial, situada en 500 metros: ese umbral marca, de forma orientativa, la altitud a partir de la cual la precipitación tiende a caer en forma de nieve.
Ese dato cobra importancia porque Alcalá se sitúa en torno a los 588 metros de altitud. Cuando la cota baja por debajo de esa altura, aumenta la probabilidad de que, si se producen chubascos y el aire es lo bastante frío, la precipitación pueda presentarse como nieve o aguanieve en momentos concretos.
Aun así, se trata de una predicción a tres días vista y, por tanto, sujeta a cambios en la evolución del frente y en el detalle de las temperaturas. En términos prácticos, el escenario que dibuja la AEMET no garantiza una nevada, pero sí sitúa a la ciudad en una franja en la que el tipo de precipitación puede variar con pequeñas diferencias de temperatura.
Lluvias y bajada térmica durante el tramo final de la semana
Más allá de la incertidumbre sobre la nieve, el patrón más consistente de los próximos días es la lluvia. La previsión apunta a precipitaciones, al menos, hasta el inicio de la próxima semana, con el único paréntesis señalado en la madrugada del día 22.
El ambiente, además, tendería a enfriarse de forma progresiva. La AEMET sitúa el día 24 como el más adverso del tramo final de la semana, con valores estimados en torno a 1 ºC de mínima y 6 ºC de máxima, lo que favorece la aparición de heladas y complica la sensación térmica en la calle.
Para el día 25 se prevé un repunte moderado de la máxima, mientras que la mínima se mantendría alrededor de 0 ºC. En paralelo, el viento podría ganar protagonismo con rachas que, según la previsión, alcanzarían los 25 km/h tanto el día 23 como el día 24, un factor que suele intensificar la percepción de frío.
Con este panorama, la recomendación práctica para el fin de semana pasa por seguir la evolución de la predicción oficial y las actualizaciones a medida que se acerquen las horas clave. En episodios de aire frío, la diferencia entre lluvia, aguanieve o nieve puede depender de cambios muy pequeños en la cota y en la temperatura durante la precipitación.










