- El duelo ante el DP Berenguela Axiltec se disputa el sábado 24 de enero a las 20:00 en Santiago de Compostela, con jornada unificada.
- Las alcalaínas llegan en puestos de cabeza y dependen de sí mismas para cerrar la primera vuelta con plaza para la Copa de la Princesa.
La temporada del Iman Serroukh Alcalá Hockey ha entrado en ese punto en el que los márgenes se estrechan y cada detalle pesa. Tras meses de viaje, entrenamiento y una liga que no regala nada, el equipo afronta en Santiago de Compostela un partido que puede marcar el resto del curso: una salida de máxima exigencia y con premio inmediato.
El encuentro, correspondiente a la última jornada de la primera vuelta en la OK Liga Plata Femenina, se jugará el sábado 24 de enero a las 20:00 en la pista del DP Berenguela Axiltec, con horario unificado para todos los equipos. Es, en la práctica, una final a una sola carta: una victoria dejaría al Alcalá con el pase prácticamente asegurado a la Copa de la Princesa, el torneo que reúne a los mejores equipos de la categoría al término de la primera vuelta y completa su cuadro con una plaza de organización y una invitación federativa, según edición y sede.
Javier Pérez, presidente del Club Patín Alcalá Hockey, resume el momento sin rodeos: “Es un partido trascendental… una victoria es fundamental y además nos aseguraría el pase”. El Berenguela llega como rival directo, a poca distancia en la clasificación, y con un perfil que invita a la prudencia. “No es muy goleador, pero en su pista recibe pocos goles”, advierte Pérez, que espera “un partido disputado, de no muchos goles”.
El contexto acompaña a esa sensación de todo o nada. El Alcalá viene de un triunfo contundente ante Rochapea (7-2) que le permitió mantenerse en la zona noble y llegar a la última jornada dependiendo de sí mismo. A partir de ahí, los cálculos son sencillos: sumar en Santiago para cerrar la primera vuelta dentro del grupo que se gana el derecho a pelear por el título copero.
Más allá de la cuenta de resultados, en el club subrayan también el componente de hábito competitivo que ha ido construyendo el equipo en los últimos años. La Copa de la Princesa no es un escaparate nuevo para el Alcalá: el conjunto complutense ya sabe lo que es levantar el trofeo y volver a colocarse en el mapa del hockey sobre patines nacional. “En un mes estaremos representando… en la disputa de la Copa de la Princesa, que ya ganamos hace dos temporadas”, recuerda el presidente, que sitúa el posible pase como un “hito” para el deporte local.
Pero el camino hacia esa élite también tiene su cara menos visible. Pérez explica que el equipo llega “entrenando muy intenso” y con “un poquito más de presión” por lo que se juega, en un invierno que se está haciendo especialmente duro para un club que, insiste, trabaja sin las condiciones ideales. “No tenemos pabellón… la pista que tenemos, semicubierta, con mucho frío, y las condiciones no son las más óptimas”, señala.
Esa realidad, remarca, no afecta solo al primer equipo. En la base, el frío y la falta de cobertura completa condicionan el día a día de niños y niñas que entrenan y compiten en una disciplina que exige precisión, velocidad y contacto constante con la pista. “Necesitamos un pabellón urgente… ya no de este equipo, sino por nuestros niños y niñas”, afirma Pérez, que recuerda además que existía una previsión anterior para arreglar y cubrir una pista exterior.
En ese cruce de ambición deportiva y carencias estructurales se entiende también la importancia del partido de Santiago. Para un club que se define como “modesto”, volver a la Copa de la Princesa significa competir, crecer y seguir atrayendo apoyos para sostener un proyecto que viaja con cuerpo técnico, fisioterapia y logística propia. Pérez no lo oculta: si llega el pase, tocará “buscar apoyo necesario para ese viaje”, con gastos de hotel y desplazamientos.
Primero, sin embargo, está el reto inmediato: ganar en la pista del Berenguela. En una liga en la que los partidos se deciden por detalles, el Alcalá se aferra a su identidad defensiva —“nosotros tampoco recibimos muchos goles”— y a su capacidad para “ver portería con facilidad”. En Santiago, con la primera vuelta cerrándose al mismo tiempo en todas las pistas, el equipo no solo se juega un billete: se juega mantener el pulso de una temporada que, por ahora, sigue apuntando alto.










