- Samu Guillén abrió el marcador, Edu Viaña golpeó antes del descanso y Javi Hernández lo cerró con un golazo de falta.
- Partido completo del Alcalá, dominante tras el 1-0 y sin conceder opciones al Moscardó pese a la lluvia.
La mañana amaneció gris y con lluvia en El Val, de esas que condicionan el juego y ponen a prueba la paciencia en la grada. Con ese escenario, el Alcalá salió al campo con una prioridad clara: pasar página del tropiezo de la jornada anterior y volver a sumar de tres delante de los suyos.
El arranque del partido tuvo poco vuelo y mucho pulso. Alcalá y Moscardó se disputaron la iniciativa en el centro del campo, con un ritmo más contenido de lo habitual y sin llegadas limpias. El balón cambiaba de dueño con rapidez y los dos equipos parecían más pendientes de no conceder que de arriesgar.
La primera sacudida llegó en el minuto 18. Una falta colgada al área acabó convirtiéndose en el 1-0 tras una acción muy típica de partido trabado: Koné ganó por arriba, peinó el balón y, en el rechace, Samu Guillén apareció con determinación para empujarla. Un tanto que, además, le sirvió para estrenarse como goleador rojillo.
A partir de ese momento, el Alcalá encontró continuidad con balón y empezó a vivir más tiempo en campo rival. Con el marcador a favor, el equipo ganó confianza para elaborar y sumar gente a las jugadas. Hubo opciones para ampliar la ventaja: Izán rozó el segundo tras una acción colectiva que terminó con remate en el área pequeña y Samu Guillén volvió a dejar huella con una internada por banda que acabó en disparo, aunque la jugada se quedó sin premio.
Cuando el descanso se acercaba y el Moscardó intentaba estirar líneas, llegó el 2-0. En los minutos previos al intermedio, un centro desde la derecha de Javi Hernández encontró el remate de Edu Viaña, que firmó un cabezazo preciso para encarrilar el encuentro antes de pasar por vestuarios.
Tras la reanudación, el guion no cambió demasiado. El Alcalá mantuvo una actitud ambiciosa y no se conformó con administrar la renta, tratando de cerrar el partido con un tercer gol que evitara cualquier susto. En una de las primeras acciones del segundo tiempo, una circulación rápida de lado a lado estuvo cerca de dejar a Koné en posición de empujarla, pero la defensa visitante alcanzó a cortar el pase.
El golpe definitivo llegó en el minuto 65 y lo puso Javi Hernández. En una falta directa, el atacante sorprendió con un disparo potente y colocado a la escuadra, un 3-0 que terminó de apagar cualquier intento de reacción del Moscardó y levantó a la grada en una mañana marcada por el agua.
Con el partido ya resuelto, el Alcalá siguió dominando, generando alguna llegada y gestionando el tramo final sin sobresaltos. El pitido final confirmó una victoria convincente y, sobre todo, necesaria: un resultado que devuelve sensaciones y ofrece un punto de apoyo para afrontar las próximas jornadas con otra energía.
En El Val, además, se volvió a ver una imagen reconocible en días complicados: la afición respondió pese a la lluvia y acompañó al equipo en un triunfo que sirve para recuperar impulso en este arranque de año.










