- Carmelo García logra el 57,59% del voto ponderado en la primera vuelta celebrada el martes 3 de marzo de 2026 en la UAH.
- La participación ronda el 60%: profesorado permanente (97,46%) y PTGAS (84,13%) destacan; el estudiantado alcanza el 17,22%.
La Universidad de Alcalá ha vivido una jornada electoral poco habitual por su contundencia. Con cuatro candidaturas en liza y un campus repartido en distintos centros de votación, la comunidad universitaria ha resuelto en una sola vuelta quién dirigirá la institución en el nuevo ciclo de gobierno que se abre tras el final del mandato de José Vicente Saz.
Carmelo García, catedrático de Métodos Cuantitativos para la Economía y la Empresa, se impuso este martes, 3 de marzo, en la primera vuelta de las elecciones al Rectorado al obtener el 57,59% del voto ponderado. La cifra supone mayoría absoluta y descarta una segunda votación, prevista solo si ningún aspirante supera el 50%.
Por detrás quedaron Antonio Portilla, con el 27,96%; María Jesús Such, con el 7,18%; y María Sarabia, con el 5,77%. La diferencia entre el candidato ganador y el segundo clasificado, cercana a los 30 puntos, marca un resultado claro en un proceso en el que el peso del voto se reparte por sectores de la comunidad universitaria.
Los resultados conocidos este martes tienen carácter provisional hasta que se cierre el plazo de reclamaciones. La previsión es que la confirmación definitiva se produzca el viernes 6 de marzo, con la proclamación oficial del resultado una vez revisadas las posibles incidencias del escrutinio.
La participación global se situó en torno al 60%, con comportamientos muy distintos según el colectivo. El personal de los cuerpos docentes universitarios funcionarios y el profesorado permanente laboral o contratado doctor rozó el pleno, con un 97,46%, y el personal técnico, de gestión y de administración y servicios (PTGAS) alcanzó el 84,13%, dos cifras que suelen ser determinantes en un sistema de voto ponderado.
También registraron una movilización elevada los ayudantes, becarios y personal contratado para investigación, con un 73,59%. En el extremo opuesto, el profesorado no doctor —tanto con vinculación permanente como sin ella— se quedó en el 22,50%, mientras que el estudiantado votó en un 17,22%.
Aunque el porcentaje de alumnado continúa siendo bajo en términos absolutos, la universidad apunta a un incremento respecto a convocatorias anteriores, un dato relevante para medir el pulso del campus. En procesos electorales universitarios, la participación estudiantil tiende a fluctuar en función del calendario académico y del grado de identificación con las propuestas en juego.
El mandato que se abre ahora será de seis años, según la regulación vigente en la Universidad de Alcalá para esta etapa, y llega tras un periodo de continuidad en el que el rector saliente completó dos mandatos. La elección, por tanto, no solo define un relevo personal, sino también una oportunidad para reordenar prioridades de gestión en un contexto de presión sobre infraestructuras, financiación y organización interna.
García no aterriza como una figura externa a la estructura de gobierno: en los últimos años ha desempeñado responsabilidades de gestión universitaria vinculadas al Campus de Guadalajara, una experiencia que suele influir en el enfoque de los primeros meses, cuando el nuevo equipo debe combinar continuidad administrativa con cambios visibles.
A corto plazo, el foco estará en la transición: formación del equipo rectoral, definición del calendario de trabajo y primeras decisiones sobre áreas sensibles para la comunidad universitaria, desde la planificación docente hasta los servicios de apoyo y la gestión del día a día en centros y campus.
Con la segunda vuelta descartada, la universidad entra directamente en la fase de consolidación del relevo. Más allá del resultado numérico, el principal reto será traducir una victoria amplia en consensos sostenibles dentro de una comunidad diversa, donde cada colectivo vive la institución desde necesidades y expectativas muy diferentes.










