- Una vecina ha localizado varios focos de orugas en caminos próximos al nuevo parque del barrio.
- La quema de orugas por parte de algunos vecinos añade un riesgo adicional, al poder dispersar pelos urticantes peligrosos para personas y animales.
La aparición de orugas procesionarias en caminos del entorno de El Olivar ha generado preocupación entre vecinos del barrio, especialmente entre quienes pasean con perros por la zona. Una residente ha remitido a El Complutense varias imágenes en las que se observan agrupaciones de orugas sobre la tierra, junto a un mapa con distintos puntos señalados en un recorrido próximo al nuevo parque.
Según explica, el problema no se limita a la presencia de ejemplares en el suelo, sino también a la forma en la que algunos vecinos estarían tratando de eliminarlos. “Quemar las orugas es súper peligroso, porque se desprenden los pelos que causan el problema”, señala en el mensaje enviado a este medio.
La misma vecina asegura que ya ha avisado a otros propietarios de perros de su entorno y que también ha trasladado la situación a la asociación vecinal. En su relato, resume así la preocupación existente en la zona: “Un peligro para los animales, las personas y el barrio, tanto las orugas, como que las quemen los vecinos”.
La procesionaria del pino afronta en estas semanas su fase de mayor exposición, cuando las orugas bajan de los árboles al suelo con la subida de las temperaturas. Es entonces cuando aumenta el riesgo de contacto en parques, senderos y zonas de paso. Sus pelos urticantes pueden provocar irritaciones cutáneas, molestias oculares y reacciones respiratorias, y en el caso de los perros el contacto con el hocico o la lengua puede derivar en lesiones graves.
Los datos facilitados por la Concejalía de Medio Ambiente apuntan a que durante 2025 se realizaron cerca de 900 intervenciones de retirada de procesionaria en el arbolado urbano. A esa cifra se suman 1.175 actuaciones fitosanitarias preventivas desarrolladas entre enero y diciembre del año pasado dentro de la campaña de control de esta plaga. Pese a ello, la vecina que ha trasladado el aviso considera que la respuesta está siendo insuficiente en esta zona concreta de El Olivar, donde asegura que siguen apareciendo varios focos en caminos de uso habitual.
La retirada de procesionaria suele realizarse mediante actuaciones específicas de control, como tratamientos preventivos, trampas o retirada de nidos, y no mediante intervenciones domésticas. La manipulación directa de las orugas o su quema puede favorecer la dispersión de los pelos urticantes y aumentar la exposición en entornos transitados.
Por ahora, el aviso vecinal sitúa el problema en varios puntos concretos de los caminos próximos al nuevo parque de El Olivar, donde la presencia de orugas y su quema por parte de algunos particulares han incrementado la preocupación entre quienes frecuentan la zona. La recomendación, en cualquier caso, pasa por evitar el contacto con los ejemplares y no manipularlos, especialmente en espacios transitados por personas y mascotas.










