- La iniciativa invita a vecinos, centros educativos y asociaciones a proponer ejemplares con valor ambiental, histórico, cultural o científico hasta el 31 de mayo.
- La participación puede hacerse con una fotografía y la ubicación del árbol, a través del mensaje difundido en redes o del correo electrónico facilitado en la convocatoria.
Alcalá Verde ha abierto el proceso para elegir el llamado árbol de Alcalá, una propuesta con la que busca reconocer ejemplares del municipio a partir de la participación ciudadana.
La campaña permanecerá abierta hasta el 31 de mayo y está dirigida tanto a personas a título individual como a comunidades escolares, asociaciones y otros colectivos. La propuesta pide que cada participante elija un árbol que considere especial, ya sea por su valor ambiental, por su historia, por su vínculo con un barrio o un centro educativo o por algún rasgo científico o cultural que lo haga destacar frente a otros ejemplares.
La mecánica de participación es sencilla. Quienes quieran sumarse deben enviar una fotografía del árbol elegido junto con su ubicación, bien respondiendo al mensaje difundido por la asociación en redes sociales o bien a través del correo electrónico habilitado para esta acción. Más allá del gesto simbólico, la convocatoria persigue que los vecinos identifiquen, nombren y den visibilidad a un patrimonio natural que muchas veces pasa desapercibido pese a formar parte de la vida diaria de la ciudad.
Según se indica en la convocatoria, el árbol finalmente escogido será el centro de un homenaje que se celebrará a su sombra. El planteamiento pasa por poner en valor tanto la historia del ejemplar como su importancia y el vínculo que mantiene con la ciudadanía, una idea que subraya el valor social del arbolado más allá de su función ambiental.
La elección del árbol de Alcalá se inserta también en un contexto en el que el papel del arbolado urbano ha dejado de verse solo como un elemento ornamental. Los árboles contribuyen a mitigar el efecto isla de calor, generan sombra, ayudan a filtrar contaminantes y crean espacios de estancia más habitables. En ciudades medias como Alcalá, donde conviven zonas históricas, barrios consolidados y áreas de expansión, su presencia influye además en la calidad del paisaje urbano y en la percepción que los vecinos tienen de su entorno más cercano.
Con el cierre del plazo el 31 de mayo, la iniciativa entra ahora en su fase más abierta, la de reunir candidaturas y construir un mapa sentimental y ambiental del municipio a través de sus árboles. El resultado no será solo la elección de un ejemplar destacado, sino también una fotografía bastante precisa de cómo una parte de la ciudadanía mira hoy su patrimonio natural y del lugar que quiere darle en el futuro de la ciudad.










