- Felipe VI y Letizia presidieron en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá la entrega del Premio Cervantes 2025 a Gonzalo Celorio.
- La Plaza de San Diego reunió a centenares de vecinos durante la llegada de los Reyes en el arranque del acto central del 23 de abril.
La presencia de los Reyes ha vuelto a situar este 23 de abril a Alcalá de Henares en el foco institucional y simbólico de una de las grandes citas culturales del calendario español. Felipe VI y Letizia han presidido en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá la ceremonia de entrega del Premio Cervantes 2025, en una jornada que cada año convierte a la ciudad en escenario principal del Día del Libro y de la conmemoración vinculada a Miguel de Cervantes.
La llegada de los monarcas ha concentrado buena parte de la atención en el entorno de la Plaza de San Diego, donde se han reunido centenares de alcalaínos para presenciar su entrada al recinto universitario. La visita real forma parte de la liturgia habitual del Premio Cervantes, cuya entrega se celebra en Alcalá desde hace décadas como uno de los actos culturales de mayor relevancia institucional del año. La imagen de la fachada cisneriana, el despliegue protocolario y la expectación ciudadana han vuelto a marcar el arranque de la mañana.
Antes del inicio de la ceremonia en el Paraninfo, la alcaldesa de Alcalá de Henares, Judith Piquet, hizo entrega del bastón de mando de la ciudad a Felipe VI, en uno de los gestos protocolarios más visibles de la jornada. Junto a los Reyes estuvieron presentes también el ministro de Cultura, Ernest Urtasun; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; el rector de la Universidad de Alcalá, Carmelo García, y otros representantes institucionales, académicos y municipales.
Aunque el eje central del acto ha sido la entrega del Premio Cervantes al escritor mexicano Gonzalo Celorio, la jornada ha tenido además una dimensión local muy marcada. El 23 de abril ocupa un lugar singular en el calendario alcalaíno no solo por la ceremonia literaria, sino porque proyecta a la ciudad como sede de un evento de alcance nacional e internacional. Cada edición combina el peso del reconocimiento literario con una puesta en escena que trasciende el Paraninfo y se deja sentir también en las calles del centro histórico.
La presencia de los Reyes refuerza precisamente esa dimensión simbólica. No se trata solo de una asistencia protocolaria, sino de uno de los elementos que consolidan el carácter de Estado del galardón y su conexión con la figura de Cervantes. El Premio Cervantes, creado en 1975 y entregado por primera vez en 1976, distingue el conjunto de la obra de un autor o autora en lengua española y tiene su ceremonia principal en la Universidad de Alcalá, una localización que ha quedado asociada de forma estable al prestigio del reconocimiento.
El ambiente en San Diego volvió a reflejar esa mezcla de solemnidad y cercanía que acompaña cada año al acto. Decenas de personas se acercaron desde primera hora para seguir la llegada de las autoridades y ver de cerca a los Reyes en una jornada especialmente señalada para la ciudad. La ceremonia, además, coincidió con la celebración del Día Internacional del Libro y con una programación cultural más amplia desplegada en distintos espacios de Alcalá de Henares, incluida la Feria del Libro en la Plaza de Cervantes.
La visita de Felipe VI y Letizia se produjo, además, en el contexto de una mañana con fuerte presencia institucional. La ceremonia reunió a responsables del Gobierno central, de la Comunidad de Madrid, de la Universidad de Alcalá y del Ayuntamiento, así como a representantes del ámbito cultural. Esa concentración de autoridades forma parte del perfil del Cervantes, que no solo distingue a un autor, sino que convierte a Alcalá de Henares en punto de encuentro entre literatura, universidad y representación pública.
Una vez dentro del Paraninfo, los Reyes presidieron la entrega del galardón a Gonzalo Celorio, premiado en noviembre por su trayectoria como narrador, ensayista y académico. La imagen de los monarcas en Alcalá volvió así a quedar ligada al momento central del cervantismo institucional, en una jornada que, más allá de los discursos y del premio, refuerza cada año la relación entre la ciudad y uno de los símbolos culturales más reconocibles del ámbito hispánico.










