- Felipe VI entregó este miércoles 6 de mayo el galardón al Museo de la Memoria y los Derechos Humanos de Chile.
- La institución, ubicada en Santiago, conserva testimonios y documentos sobre las violaciones de derechos humanos cometidas entre 1973 y 1990.
La Capilla de San Ildefonso acogió este miércoles un acto centrado en la memoria como herramienta democrática. El Museo de la Memoria y los Derechos Humanos de Chile recibió en la Universidad de Alcalá el X Premio de Derechos Humanos Rey de España, un reconocimiento concedido por el Defensor del Pueblo y la propia institución académica alcalaína.
El galardón fue entregado por Felipe VI al museo chileno por su labor de visibilización de las violaciones sistemáticas de derechos humanos cometidas por el Estado de Chile entre 1973 y 1990. El acto se celebró en la Universidad de Alcalá y fue retransmitido en directo a través del canal de YouTube de la institución.
Durante su intervención, el Rey destacó el valor de los museos como espacios de memoria colectiva. “Los museos son esos lugares donde el tiempo se vuelve espacio”, señaló Felipe VI, que definió al centro premiado como “una casa de los recuerdos, de la memoria”. También defendió que recordar no es una tarea anclada únicamente al pasado: “recordar es una tarea del presente, no del pasado”.
El Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, incidió en la necesidad de mantener viva la memoria de las víctimas. Según afirmó, sin ese ejercicio se ocultaría lo ocurrido y se trataría de obviar que miles de chilenos y chilenas “vieron arrancada su palabra, incluso su vida hasta el silenciamiento”. En la misma línea, sostuvo que la memoria “no se limita a ser un mero recuerdo” y que los derechos humanos no pueden entenderse como “simple añoranza o nostalgia”.
La directora ejecutiva del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, María Fernanda García, agradeció el reconocimiento en nombre de la institución y lo situó en un contexto marcado por conflictos, violencia y fracturas sociales. En su intervención defendió que “la memoria es el punto de partida para fortalecer nuestras democracias” y para trabajar por sociedades más respetuosas, inclusivas y justas.
El museo, ubicado en Santiago de Chile y fundado en 2010, conserva un amplio patrimonio documental sobre la dictadura chilena. Sus fondos incluyen testimonios orales y escritos, documentos jurídicos, cartas, relatos, material de prensa, archivos audiovisuales, fotografías documentales y otros recursos vinculados a las víctimas y a sus familias.
Además de su función como espacio de conservación, el museo desarrolla una labor educativa dirigida a comunidades, investigadores, docentes y estudiantes. Su objetivo es promover la enseñanza de los derechos humanos como una práctica ciudadana cotidiana, integrando herramientas del arte, la investigación, la educación y la tecnología.
El jurado valoró la “ingente actividad memorística” de la institución chilena y la consideró una garantía de futuro para la democracia y los derechos humanos. También destacó que este reconocimiento, en el contexto de las dictaduras militares del Cono Sur, aspira a reforzar la defensa de los derechos fundamentales en Chile y en el ámbito iberoamericano.
El Premio de Derechos Humanos Rey de España fue instituido en 2002 y se concede cada dos años. Está dotado con 25.000 euros y reconoce la labor de organizaciones de España, Portugal e Iberoamérica dedicadas a la defensa y promoción de los derechos humanos y los valores democráticos. En esta décima edición se presentaron 48 candidaturas procedentes de 12 países.
Desde su creación, el galardón ha distinguido a entidades de distintos países iberoamericanos, entre ellas Pastoral da Criança, de Brasil; la Fundación Myrna Mack, de Guatemala; la organización chilena Un Techo para mi País; la Patrulla Aérea Civil Colombiana; la ONG hondureña Acoes; y el Colectivo Familias por Nuestros Desaparecidos de Jalisco, de México.
La entrega del premio en Alcalá refuerza la dimensión iberoamericana de un reconocimiento que vincula memoria, derechos humanos y defensa democrática. En esta edición, el protagonismo ha recaído en una institución que trabaja para que los testimonios de las víctimas formen parte de la conciencia pública y de la educación de las nuevas generaciones.







