- El dispositivo estatal se activa antes de la etapa más crítica por las altas temperaturas, la sequedad y el aumento de siniestros.
- Las recomendaciones insisten en evitar fuego en el monte, avisar al 112 y seguir siempre las indicaciones de emergencia.
La llegada del verano vuelve a situar los incendios forestales entre los principales riesgos de protección civil. Las altas temperaturas, la falta de lluvias y los episodios prolongados de calor favorecen que cualquier imprudencia pueda derivar en un fuego con consecuencias ambientales, materiales y personales. Ante este escenario, el Ministerio del Interior ha adelantado al 1 de junio el inicio de la campaña estatal contra incendios forestales de 2026.
La decisión se adopta tras analizar la evolución de la campaña anterior, los medios disponibles para este año y las previsiones meteorológicas de los próximos meses. El balance de 2025 ya mostró un aumento relevante de la superficie forestal afectada, especialmente por el peso de los grandes incendios, y los primeros datos de 2026 apuntan también a una evolución desfavorable entre enero y mediados de mayo.
El adelanto de la campaña busca reforzar la coordinación de los medios estatales en un periodo cada vez más condicionado por temperaturas extremas y olas de calor. Aunque las comunidades autónomas mantienen las competencias principales en prevención y respuesta ante incendios forestales, el Estado participa con medios de apoyo, coordinación y refuerzo cuando la situación lo requiere.
En la presentación de la campaña, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, vinculó el despliegue al aumento de la amenaza provocada por el cambio climático y destacó el refuerzo de medios materiales, la concienciación ciudadana y la mejora de la coordinación entre administraciones. También anunció la aplicación completa en 2026 de la mejora de las condiciones laborales de las Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales, conocidas como BRIF.
La campaña incorpora además nuevas herramientas de prevención. La Agencia Estatal de Meteorología ha puesto en marcha un nuevo Índice de Peligro de Incendios Forestales, que mejora el sistema anterior al combinar variables meteorológicas como temperatura, humedad, viento o lluvia acumulada con otros datos relacionados con el estado de la vegetación, la humedad del suelo y el tipo de superficie.
El objetivo de este índice es ofrecer una valoración más precisa del riesgo para que los servicios responsables puedan anticipar mejor las situaciones de peligro. En la práctica, estas herramientas no evitan por sí solas un incendio, pero ayudan a tomar decisiones sobre vigilancia, prevención, restricciones de actividad y despliegue de medios en las zonas más expuestas.
Un incendio forestal se produce cuando el fuego se extiende sin control por un terreno forestal que no estaba destinado a arder. Sus efectos van más allá del daño ambiental: pueden afectar a viviendas, explotaciones agrícolas, infraestructuras, carreteras y espacios naturales utilizados por la población durante los meses de mayor actividad al aire libre.
El origen de un incendio puede ser natural, como la caída de un rayo, pero una parte importante de los fuegos está relacionada con la actividad humana. Las negligencias con colillas, hogueras, quemas agrícolas, pirotecnia, basuras o botellas de vidrio pueden actuar como desencadenantes en días de mucho calor, viento o vegetación seca.
Por ello, las recomendaciones básicas pasan por no arrojar cigarrillos ni residuos en zonas naturales, evitar encender fuegos u hogueras en el monte o en terrenos próximos y respetar siempre las normas autonómicas sobre prevención de incendios. También se aconseja acampar solo en zonas autorizadas, donde existen medidas de protección y una evacuación más sencilla en caso de emergencia.
Si una persona descubre un fuego en su fase inicial, debe avisar de inmediato al 112 y aportar la ubicación más precisa posible. En caso de verse sorprendida por un incendio, la recomendación principal es no internarse en el monte ni tratar de cruzar zonas con humo o llamas, sino alejarse por áreas despejadas y atender las indicaciones de los servicios de emergencia.
La prevención ciudadana seguirá siendo una de las claves durante los próximos meses. En un contexto de veranos más largos, secos y extremos, reducir las imprudencias y actuar rápido ante los primeros signos de fuego puede marcar la diferencia entre un conato controlado y un incendio de mayor alcance.







