- El estudio analiza las respuestas de 583 jóvenes que declararon haber sufrido violencia sexual facilitada por sustancias en contextos de ocio.
- Solo el 4,3 % comunicó su experiencia a servicios sanitarios, psicológicos, policiales o judiciales.
Una investigación en la que participa la Universidad de Alcalá ha encontrado que el 95,7 % de las personas jóvenes encuestadas que declararon haber sufrido violencia sexual facilitada por alcohol u otras drogas en contextos de ocio nocturno no comunicó la agresión a servicios sanitarios, psicológicos, policiales o judiciales. El estudio está liderado por investigadores de la UAH y de la Universidad Complutense de Madrid.
El trabajo, publicado en la revista científica Frontiers in Public Health, analizó los patrones de comunicación de 583 participantes de entre 18 y 35 años que declararon haber vivido una experiencia de este tipo. De ellos, el 17,5 % no se lo había contado a nadie, el 78,2 % solo lo había compartido con personas de su entorno y el 4,3 % había acudido a alguno de los servicios formales considerados.
Los investigadores observaron grandes diferencias en función de la forma de actuación del agresor. La comunicación a instituciones alcanzó el 34,2 % cuando se había administrado una sustancia de manera encubierta o forzada, frente al 1,4 % en los casos en los que el agresor se aprovechó de los efectos del alcohol consumido voluntariamente por la víctima.
El equipo investigador señala barreras como los estereotipos sobre la sumisión química, la dificultad para recordar lo ocurrido y el temor a no ser creído. Estas circunstancias, según las conclusiones del estudio, pueden contribuir a que algunas víctimas no identifiquen inicialmente la experiencia como una agresión o no busquen atención.
Los autores plantean reforzar los protocolos de atención y las campañas de prevención, también en situaciones en las que el agresor se aprovecha del consumo voluntario de sustancias. Los porcentajes corresponden a las personas encuestadas en este trabajo y no constituyen un recuento de denuncias registradas en Alcalá de Henares.










