- La compañía denuncia que no pudo entrar en Gilitos el 3 de noviembre tras finalizar su convenio municipal.
- La asociación pide soluciones para continuar la actividad de sus más de 35 integrantes y cuatro montajes teatrales en preparación.
La Asociación Cultural La Locandiera Teatro ha denunciado lo que considera una campaña de «persecución institucional, censura cultural y trato desigual» por parte de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Alcalá de Henares. Según explica en un comunicado difundido el 4 de noviembre, el día anterior se impidió a sus integrantes acceder a su espacio habitual de ensayo en el Centro Sociocultural Gilitos, alegando que el convenio municipal que regulaba su utilización había finalizado el pasado 28 de octubre.
La compañía asegura que había solicitado antes del vencimiento la formalización de un nuevo convenio de colaboración, sin obtener respuesta. Fundada en 1994, La Locandiera recuerda que lleva más de treinta años colaborando con diferentes gobiernos municipales y cerca de veinte utilizando las instalaciones de Gilitos. La situación afecta a un proyecto cultural integrado por más de 35 personas, que actualmente prepara cuatro montajes teatrales, uno de ellos dedicado a dar visibilidad a la obra de un escritor novel alcalaíno.
El conflicto también afecta al almacén que la asociación utiliza en la Nave del Gallinero, dentro del complejo de Gilitos, donde conserva vestuario, decorados, atrezo y material técnico acumulado durante décadas. Según denuncia, el Ayuntamiento ha requerido el desalojo de estas instalaciones debido a unas obras previstas, pero sin ofrecer una alternativa para conservar los materiales. La entidad asegura que no se opone a los trabajos municipales, aunque advierte de las dificultades económicas que supondría asumir un traslado y almacenamiento privado.
Entre los antecedentes que recoge el comunicado figura la exclusión del musical «Tindaya» del VII Certamen de Teatro Juvenil OFM en 2025. La representación abordaba la represión franquista y la persecución de las personas homosexuales. Según la asociación, su participación había sido aceptada inicialmente, pero fue cancelada el 26 de febrero de aquel año. El Ayuntamiento justificó entonces la decisión por el incumplimiento de los requisitos de edad del reparto, un argumento que La Locandiera cuestionó al considerar que se habían modificado los criterios previamente aplicados.
La compañía también denuncia problemas con su participación en el programa municipal «Alcalá a Escena», destinado a facilitar los estrenos de compañías locales en el Teatro Salón Cervantes. Asegura que se le exigió documentación adicional cuando apenas disponía de tiempo para prepararla y sostiene que otras entidades pudieron continuar sus proyectos sin afrontar, según su información, idénticas condiciones. Por este motivo, reclama transparencia sobre los requisitos documentales exigidos a cada compañía, los plazos establecidos y los criterios utilizados para autorizar las representaciones.
La situación se produce pocos días antes de la representación de «Tefía: Vagos y Maleantes», prevista para el sábado 7 de noviembre en la Sala Margarita Xirgu. La obra recupera la historia de la Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía, en Fuerteventura, donde durante el franquismo fueron recluidas personas perseguidas mediante la Ley de Vagos y Maleantes. La asociación considera que impedir el acceso a su espacio habitual de ensayo compromete la preparación del montaje y relaciona este episodio con anteriores dificultades que interpreta como posibles formas de censura indirecta.
Ante estos acontecimientos, La Locandiera exige explicaciones públicas sobre la finalización del acceso a Gilitos, una respuesta formal a su solicitud de colaboración y espacios alternativos para continuar sus actividades. También reclama una reunión con la alcaldesa, Judith Piquet, y criterios iguales y transparentes para todas las entidades culturales. La compañía anuncia que estudiará posibles actuaciones administrativas y judiciales para defender sus derechos. «No buscamos privilegios. No pedimos un trato de favor. Exigimos igualdad, respeto, transparencia y el derecho a seguir haciendo cultura sin censura ni represalias», concluye el comunicado.







