Alcalá programa actividades por el Día Mundial de la Educación Ambiental con juegos familiares y un taller escolar sobre biodiversidad

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Mirar un parque “con otros ojos” no es solo cuestión de curiosidad: también es una forma de aprender a cuidarlo. Con ese punto de partida, Alcalá ha preparado varias actividades alrededor del Día Mundial de la Educación Ambiental, que se conmemora cada 26 de enero y que recuerda la importancia de enseñar —y aprender— hábitos de respeto por el entorno desde edades tempranas.

La primera propuesta se celebra el 24 de enero y está pensada como un plan familiar en torno a la naturaleza urbana. Bajo el título “Educadores ambientales”, la actividad va dirigida a niños y niñas a partir de 5 años acompañados de sus familias y tendrá lugar en La Casita del O’Donnell. La entrada es libre desde las 11:30, hasta completar aforo, y el inicio de las dinámicas está previsto a las 12:00.

El formato apuesta por lo práctico: pruebas, juegos y retos ambientales para acercar conceptos como la biodiversidad, el cuidado de las zonas verdes o el impacto de nuestras rutinas diarias en el medio natural. La idea es que los participantes no solo “escuchen” información, sino que la pongan en juego con dinámicas de observación y pequeños desafíos que ayudan a entender qué se puede hacer —y qué conviene evitar— cuando se visita un parque o un espacio natural.

Ese mismo día se desarrollará también un paseo ambiental guiado por el Gran Parque de los Espartales, dirigido a personas inscritas previamente. Se trata de una ruta interpretativa con educador ambiental que, según la información municipal disponible para este tipo de recorridos, suele centrarse en la vegetación del parque, sus elementos singulares y los beneficios que aportan estos grandes espacios verdes al barrio y a la ciudad: refugio de fauna, zonas de sombra, espacios para actividad física y un papel relevante en el confort térmico y la calidad ambiental del entorno.

El 26 de enero, ya en la propia jornada de conmemoración, la programación se traslada al ámbito escolar con una actividad educativa en el CEIP Daoiz y Velarde. En horario de 11:45 a 14:00, el alumnado de 1º y 2º de Educación Primaria participará en “Biodiversidad: plantas y animales de Alcalá”, una propuesta dividida en dos sesiones y adaptada a su edad.

El taller busca poner nombre a lo cercano: especies vegetales habituales en parques y calles, aves comunes en entornos urbanos y otros animales que conviven con la actividad humana. Además de la parte de reconocimiento y observación, el enfoque incluye por qué esa diversidad es importante para el equilibrio del ecosistema —por ejemplo, el papel de los polinizadores o la cadena trófica— y qué prácticas ayudan a conservarla, desde respetar las zonas verdes y su señalización hasta evitar conductas que deterioren hábitats o alteren a la fauna.

La conmemoración del 26 de enero tiene un origen internacional: se vincula al Seminario Internacional de Educación Ambiental celebrado en Belgrado en 1975, del que salieron principios y líneas de trabajo que marcaron el impulso de la educación ambiental en distintos países. En clave local, el objetivo de este tipo de actividades es trasladar ese enfoque a lo cotidiano: convertir un parque o el patio del colegio en un aula viva, donde el aprendizaje se construye a partir de lo que se ve, se toca y se comparte.

En conjunto, la programación combina dos vías que suelen ser complementarias cuando se habla de conciencia ambiental: el trabajo con familias, que genera hábitos en el ocio y el día a día, y el trabajo en la escuela, donde se refuerzan conocimientos y actitudes desde edades tempranas. Y en ambos casos, el mensaje es el mismo: la naturaleza de la ciudad —por cercana que parezca— también se cuida.

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