Alcalá redobla los controles de ADN canino para identificar excrementos abandonados en la vía pública

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Foto: Ayuntamiento de Alcalá

El Ayuntamiento ha intensificado durante las últimas semanas las actuaciones vinculadas al proyecto de ADN Canino en el barrio del Val, una de las zonas donde se están desarrollando nuevos controles y campañas de concienciación relacionadas con la limpieza urbana y la convivencia vecinal. Los trabajos incluyen la recogida de muestras de ADN de deyecciones caninas encontradas en la vía pública y forman parte de un sistema implantado en la ciudad para identificar a los propietarios que incumplen la normativa.

La campaña llega en un contexto en el que el censo municipal de ADN supera ya los 10.100 perros registrados, una cifra que el Consistorio considera significativa, aunque todavía alejada del objetivo de alcanzar la totalidad de mascotas de la ciudad. El sistema obliga a identificar genéticamente a los perros para poder relacionar las muestras recogidas en la calle con cada animal inscrito en la base de datos.

El proyecto comenzó a implantarse en Alcalá hace varios años dentro de las políticas municipales orientadas a reducir las deyecciones caninas y mejorar el mantenimiento del espacio público. La medida se ha extendido progresivamente por distintos barrios y combina campañas informativas con controles periódicos y sanciones en caso de incumplimiento.

Según los datos facilitados por el Ayuntamiento, desde la puesta en marcha del sistema se han tramitado más de 200 expedientes sancionadores relacionados con infracciones vinculadas a mascotas, especialmente por no recoger excrementos o por no tener a los animales registrados en el censo obligatorio.

La campaña desarrollada en el barrio del Val cuenta además con la colaboración de la Policía Local, que participa en los controles y en la recogida de muestras durante todo el año. El sistema de ADN permite comparar los restos encontrados en la vía pública con la base genética municipal para identificar de forma inequívoca al animal y, en consecuencia, a su propietario.

El Ayuntamiento sostiene que la implantación progresiva del censo está teniendo efectos visibles en algunos barrios, donde asegura que se ha reducido la presencia de excrementos en calles y zonas verdes. No obstante, el sistema también ha generado debate en los últimos años entre algunos propietarios de mascotas por el carácter obligatorio del registro y por el régimen sancionador asociado.

Dentro de la campaña, el Consistorio ha vuelto a recordar las obligaciones básicas recogidas en la normativa municipal sobre tenencia de animales. Entre ellas, la recogida inmediata de las deposiciones en calles, parques y jardines, así como la obligación de limpiar los orines con agua para minimizar daños y suciedad en el mobiliario urbano y en las fachadas.

El Ayuntamiento prevé mantener este tipo de actuaciones en distintos puntos de la ciudad durante los próximos meses con el objetivo de incrementar el número de perros registrados y reforzar las labores de vigilancia y control vinculadas a la limpieza urbana.

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