- Vecinos alertan sobre una gran proliferación de oruga procesionaria en el Parque de los Jesuitas, frente al colegio San Ignacio de Loyola.
- La comunidad pide una actuación urgente ante el riesgo que supone para niños y mascotas.
Los vecinos y vecinas del barrio de El Ensanche han alertado de la presencia de una gran cantidad de oruga procesionaria en el pinar del Parque de los Jesuitas, situado frente al colegio San Ignacio de Loyola. La situación ha generado una creciente preocupación entre la comunidad, especialmente entre padres y madres de alumnos del centro educativo, debido a la peligrosidad de esta especie para niños y mascotas.
La oruga procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) es conocida por su capacidad para causar reacciones alérgicas graves en humanos y animales. Sus pelos urticantes pueden provocar desde irritaciones cutáneas hasta problemas respiratorios severos. En el caso de los perros, el contacto con la oruga puede derivar en inflamaciones severas en la boca y el hocico, llegando a producir necrosis en los tejidos afectados.
Varios residentes del barrio han expresado su inquietud ante la situación. Una vecina comentaba: «Nos preocupa especialmente porque está justo enfrente del colegio y hay niños que juegan en la zona. No es seguro para ellos ni para quienes tenemos mascotas». Otro padre de familia manifestaba su inquietud: «Tengo un hijo pequeño que estudia en el San Ignacio de Loyola y, la verdad, me da miedo que se acerque a jugar al parque. Ya hemos visto a varias filas de orugas desplazándose por el suelo».
Los vecinos señalan que, aunque la presencia de la oruga procesionaria en la ciudad no es nueva, la proliferación en esta zona concreta es especialmente preocupante por su proximidad a un centro educativo. «Sabemos que todos los años hay problemas con la oruga, pero nunca había visto tantas juntas aquí. Es urgente que se tomen medidas», afirmaba otro residente.
Una vecina también advertía sobre los peligros para las mascotas: «Tienes que ir con mil ojos. El otro día, creía que mi perro quería acercarse a oler un palo y resultó ser una fila de orugas. Si no llego a estar atenta, hubiera acabado en desgracia».
Este incidente se suma a la reciente alerta por la presencia de orugas procesionarias en el barrio de El Olivar, donde también se reportó una alta concentración de nidos, especialmente en la zona de Las Sedas. Ya los vecinos expresaron su preocupación por la seguridad de niños y mascotas, exigiendo una mayor intervención por parte de las autoridades municipales.
Desde la Comunidad de Madrid, los agentes forestales han alertado sobre la proliferación de la oruga procesionaria en estas fechas debido al aumento de las temperaturas. Según han explicado, «es ahora, con el aumento de las temperaturas, cuando comenzamos a ver a la procesionaria en los pinares de la Comunidad de Madrid».
Además, han detallado el ciclo de vida de la oruga: «Sus larvas se alimentan de las acículas de los pinos y, una vez que completan su estado larvario, que pasa por cinco estadios, proceden a descender por los árboles. Es en ese momento cuando las encontramos desplazándose por el suelo». Finalmente, han hecho hincapié en la importancia de extremar la precaución: «Hay que tener especial cuidado en caso de niños pequeños y perros, ya que los pelos de la oruga son altamente urticantes y pueden provocar reacciones alérgicas severas».
Ante la situación, los vecinos han solicitado una actuación rápida por parte del Ayuntamiento para la eliminación de los nidos y la aplicación de medidas de prevención en la zona. Entre las propuestas planteadas se encuentra la aplicación de tratamientos preventivos en épocas clave del año, la instalación de trampas en los pinos más afectados y la retirada activa por parte de los servicios municipales de los nidos visibles de procesionaria.
Por el momento, no se han anunciado medidas concretas por parte de las autoridades locales, pero los residentes esperan una pronta respuesta para evitar incidentes y garantizar la seguridad de la comunidad.









