- Cristina, bióloga experta en microbiología, explica qué es la pseudomonas y por qué puede ser peligrosa en piscinas.
- La bióloga aclara que las personas inmunodeprimidas o con heridas abiertas son las más expuestas a esta bacteria.
La presencia de la bacteria Pseudomonas aeruginosa en varias piscinas municipales de Alcalá de Henares ha generado una creciente preocupación vecinal y un intenso debate político en el Ayuntamiento. En medio del cruce de acusaciones entre Gobierno y oposición, desde El Complutense hemos querido entender mejor qué implica realmente la detección de esta bacteria en instalaciones de uso público.
Para ello, hemos hablado con Cristina, bíologa experta en microbiología, que nos ha ayudado a arrojar luz sobre qué son las pseudomonas, cuándo representan un riesgo real y por qué es importante seguir unos protocolos sanitarios estrictos en contextos como el de las piscinas municipales.
Una bacteria resistente y oportunista «muy resistente a los antibióticos»
La Pseudomonas aeruginosa es una bacteria que habita de forma natural en ambientes húmedos como el agua o el suelo. Según explica Cristina, «es muy famosa por causar infecciones si entra en contacto con heridas abiertas, sobre todo en personas inmunodeprimidas». Se trata de una bacteria oportunista, es decir, que normalmente no afecta a personas sanas, pero puede provocar infecciones graves en individuos con defensas bajas.
Cristina destaca que «es muy resistente a los antibióticos», lo que complica aún más su control en ambientes sensibles. Además, puede formar biofilms, es decir, comunidades bacterianas adheridas a superficies húmedas, lo que dificulta su erradicación incluso con tratamientos de desinfección intensivos. «Es especialmente relevante en microbiología clínica precisamente por su capacidad para adaptarse a entornos hospitalarios o húmedos», añade.
Agua estancada, duchas y heridas: el contexto ideal para proliferar
Esta bacteria puede encontrarse «en lugares donde el agua queda estancada o circula mal, como en duchas o esquinas de vasos poco utilizados», explica Cristina. Estas condiciones, sumadas a una cloración deficiente, pueden favorecer su multiplicación en piscinas u otras instalaciones acuáticas.
Asimismo, advierte que, en estos entornos, mantener una buena ventilación y desinfección es fundamental para prevenir su aparición, especialmente en espacios donde hay menores o personas vulnerables.
Según Cristina, la Pseudomonas aeruginosa puede causar desde otitis hasta infecciones cutáneas o respiratorias, dependiendo del tipo de exposición. «Si se dan las condiciones adecuadas, puede multiplicarse rápidamente y causar brotes si no se detecta a tiempo», advierte.
Qué dice la ley ante la detección de esta bacteria
Aunque su presencia no implica un riesgo inmediato para toda la población, sí puede ser peligrosa en determinados contextos, especialmente en instalaciones de uso público como las piscinas municipales.
El marco legal que regula la calidad del agua en este tipo de recintos está recogido en el Real Decreto 742/2013, de 27 de septiembre, por el que se establecen los criterios técnico-sanitarios de las piscinas. Este decreto fija los parámetros microbiológicos que deben cumplir los vasos de uso colectivo, y en el caso de Pseudomonas aeruginosa, la normativa es contundente: el valor paramétrico permitido es cero. Es decir, no se tolera ninguna presencia de esta bacteria en el agua destinada al baño.
Cuando se detecta, las autoridades sanitarias deben aplicar de forma inmediata medidas correctoras, que pueden ir desde una hipercloración hasta el vaciado del vaso, dependiendo del nivel de contaminación y de las características del recinto. Además, el mismo decreto establece la obligatoriedad de cerrar temporalmente el vaso afectado hasta que los valores recuperen los niveles exigidos por la ley y se verifique la seguridad para el baño mediante una nueva analítica.
Este protocolo tiene por objetivo garantizar que el agua no suponga un riesgo para la salud, especialmente de los colectivos más vulnerables como menores, personas mayores o inmunodeprimidas.
El caso de Alcalá: resoluciones sin ejecutar y una gestión cuestionada
Este fue precisamente el punto de partida del conflicto en Alcalá. Según la documentación expuesta durante el Pleno municipal del 15 de julio, las muestras de agua tomadas el 27 de junio, un día antes de la apertura oficial de las piscinas, revelaban niveles de pseudomonas superiores a los legalmente permitidos en varios vasos de El Val y El Juncal. La Concejalía de Salud emitió resoluciones de clausura el 1 de julio, pero según denunció la oposición, dichas órdenes no se ejecutaron y las piscinas continuaron abiertas.
Durante el debate plenario, la portavoz de Más Madrid, Rosa Romero, expuso que las muestras recogidas el 27 de junio revelaban entre 2 y 8 unidades formadoras de colonias por cada 100 ml de agua, cuando la normativa exige que la presencia de esta bacteria sea cero. Por su parte, la concejala socialista Blanca Ibarra afirmó que la concentración de bacterias superaba hasta 80 veces el valor permitido, y criticó que las piscinas se abrieran sin esperar los resultados de las analíticas. Ambas portavoces reclamaron responsabilidades políticas y el acceso inmediato a todos los informes técnicos relacionados con el caso.
El Grupo Municipal Socialista de Alcalá de Henares presentó una denuncia ante la Dirección General de Salud Pública por lo que consideran una “negligencia muy grave” en la gestión de las piscinas municipales, tras detectarse niveles de Pseudomonas aeruginosa por encima de los límites legales en varios vasos.
Posteriormente, ampliaron esa denuncia tras recibir el testimonio de una vecina que informó de que su hija y su sobrina, participantes en un campamento municipal, desarrollaron síntomas compatibles con una infección tras usar las instalaciones en días en los que, según resoluciones técnicas del Ayuntamiento, el agua ya estaba contaminada.
Por su parte, el presidente del organismo Ciudad Deportiva y concejal de Vox, Víctor Acosta, se defendió argumentando que «todas las piscinas municipales están abiertas, todos los vasos están operativos y cuentan con todas las garantías sanitarias». Acosta aseguró que se encargaron contraanálisis que confirmaron la calidad del agua y acusó a la oposición de «alarmismo sanitario».
Sin embargo, hasta la fecha, esos contraanálisis no han sido difundidos ni remitidos a los grupos municipales. La falta de documentación oficial ha contribuido a alimentar la incertidumbre ciudadana, especialmente tras conocerse el cierre parcial de nuevos vasos en El Val y en el Parque O’Donnell, lo que afecta ya a las tres piscinas municipales de verano.
La Pseudomonas aeruginosa no representa un riesgo grave para la población general en condiciones normales, pero su detección obliga a actuar con celeridad y rigor. La experiencia reciente en Alcalá evidencia que la gestión de estos episodios no solo exige medidas técnicas, sino también transparencia institucional.
Cristina lo resume así: «Sin duda, es uno de los patógenos más desafiantes en el contexto actual».
