- Inicio previsto en T1 de 2026 entre Madrid y Torrejón; la segunda fase se extenderá hasta Alcalá de Henares. Operación variable con sistemas ITS y arranque informativo sin sanciones.
- Reordenación de líneas del CRTM: habrá servicios directos al intercambiador de Avenida de América y otros con paradas intermedias (Rejas, Canillejas), con control de ocupación y accesos vigilados.
La A‑2 es una de las puertas de entrada más saturadas a Madrid y concentra cada mañana intensas retenciones, según información recogida por Europa Press. Para reducir esos tiempos, el carril izquierdo funcionará como Bus‑VAO entre la capital y Torrejón de Ardoz en ambos sentidos. La activación llegará en el primer trimestre de 2026 y comenzará con un periodo de difusión para que los conductores se familiaricen con el sistema, sin imponer multas en esa fase inicial.
Según las previsiones oficiales, este carril reservado busca priorizar el transporte colectivo y los vehículos de alta ocupación en un corredor que registra picos de 3.500–4.000 vehículos por hora y velocidades medias que pueden caer a 20 km/h en hora punta. El objetivo es recortar en torno a un 25% los tiempos de viaje de unos 15.000 usuarios diarios y aliviar la congestión general del acceso.
Cómo y dónde operará
El tramo regulado abarcará 19,2 kilómetros y se gestionará con Sistemas Inteligentes de Transporte (ITS). No habrá separación física permanente: la habilitación del carril será variable y vendrá indicada por paneles de mensaje variable y balizas luminosas embebidas en el firme. Con señal verde se permitirá la incorporación y con ámbar se prohibirán entradas y salidas; cuando el sistema esté apagado, el carril quedará como uso general.
La terminación del recorrido será en Avenida de América, donde se ha acondicionado un giro específico para acceso al intercambiador. En sentido entrada a Madrid se prevén zonas de embarque a la altura de Torrejón de Ardoz, Rejas y Canillejas; en sentido salida, habrá puntos de entrada y salida a la altura de Josefa Valcárcel/Arturo Soria y del nudo Eisenhower, además de Canillejas y Rejas como áreas de desembarque.
Quién puede usarlo y en qué condiciones
Podrán circular autobuses, motocicletas, vehículos de emergencia y turismos con dos o más ocupantes (VAO). A diferencia del Bus‑VAO de la A‑6, no se permitirá el uso a vehículos con distintivo Cero cuando viajen con un solo ocupante. El control se realizará con lectura de matrículas y sistemas de detección de ocupación, además de vigilancia sobre los puntos autorizados de entrada y salida.
Fase de pruebas y régimen sancionador
El arranque incluirá semanas de funcionamiento en pruebas para informar y ajustar la operación, sin multas en ese periodo. Finalizada esa etapa pedagógica, el uso indebido podrá sancionarse hasta con 200 euros (100 con pronto pago), especialmente por circular sin cumplir la ocupación mínima o acceder por lugares no habilitados.
Cambios en el bus interurbano
El Consorcio Regional de Transportes de Madrid (CRTM) reordenará las líneas afectadas para aprovechar el nuevo carril. Habrá trayectos directos al intercambiador de Avenida de América y otros servicios con paradas intermedias, de modo que los municipios del corredor oriental dispongan de opciones más rápidas y otras de cobertura más fina. Esta reorganización se irá ajustando a la demanda una vez entren en servicio las nuevas condiciones de circulación.
Coste, coordinación y siguientes pasos
El proyecto se enmarca en el convenio firmado en 2019 por Dirección General de Carreteras (Mitma), DGT, CRTM y Ayuntamiento de Madrid, con una financiación compartida que asciende a 13,16 millones de euros. La segunda fase prevé extender la operativa hasta Alcalá de Henares, y las administraciones estudian replicar el modelo en otros puntos, como el túnel de la A‑5.
El Bus‑VAO de la A‑2 nace con vocación de dar prioridad al transporte colectivo y al coche compartido en uno de los accesos más críticos del área metropolitana. El periodo de pruebas sin sanciones será clave para ajustar señalización, accesos y servicios de autobús; a partir de ahí, el rendimiento del sistema y su posible extensión marcarán el impacto real en la movilidad del Corredor del Henares.
