- El Ayuntamiento ha sacado a contratación un sistema de cámaras con tecnología OCR para reconocer matrículas y generar alertas a la Policía Local.
- El Presupuesto estimado, de 300.000 euros; prevé la instalación en unos 8 meses y gestión desde el Centro de Control de la Comisaría de Policía Local.
La seguridad urbana se juega, muchas veces, en las entradas y salidas de una ciudad. Ahí confluyen el tráfico diario, los desplazamientos al hospital y campus, y también los movimientos que, en caso de incidencia, interesan a los cuerpos policiales. Alcalá de Henares quiere reforzar ese “mapa” de accesos con un sistema de cámaras capaces de leer matrículas en tiempo real.
El Ayuntamiento ha publicado el pliego de prescripciones técnicas para contratar el suministro e instalación de un sistema avanzado de cámaras con tecnología OCR (reconocimiento óptico de caracteres) destinado a la identificación automática de matrículas y al control del acceso de vehículos. La inversión estimada asciende a 300.000 euros, según la documentación municipal, y el despliegue se plantea en una veintena larga de ubicaciones consideradas estratégicas.
El contrato prevé, además de la instalación, la puesta en marcha de un software de gestión que permita tratar la información captada y convertirla en avisos operativos: alertas asociadas a matrículas, clasificación de vehículos autorizados y no autorizados, y consulta de registros para su revisión posterior. La idea de fondo es que la Policía Local disponga de más información y con mayor rapidez cuando se investiga un hecho o se trata de localizar un vehículo.
La concejala de Seguridad Ciudadana, Orlena de Miguel, enmarcó el proyecto como una herramienta de apoyo continuado al trabajo policial: “Este sistema de cámaras de identificación de matrículas cuenta con una inversión estimada de 300.000 euros, funcionará las 24 horas del día, los 365 días del año, y mejorará de forma significativa la información que recibe nuestra Policía Local”.
Los puntos señalados en el pliego se reparten, sobre todo, por rotondas y accesos con alta circulación. Entre ellos figuran la Glorieta de Mejorada del Campo; la Glorieta Felipe IV con la avenida Carlos III y Juan Carlos I; la confluencia de Federico Chueca con la avenida de Ajalvir; la Glorieta de la avenida Doctor Marañón con Miguel de Unamuno; y la Plaza José de Espronceda.
La lista incluye también ubicaciones muy vinculadas a flujos cotidianos de entrada y salida: la Glorieta de la antigua BRIPAC; la Glorieta de Vía Complutense con la calle Londres; la Plaza de Trajano con Numancia; la Glorieta de Aristóteles con Euclides; y la Plaza de Alfonso XII. A ellas se suman la Glorieta de la avenida de Daganzo con la calle México y la Glorieta Galileo Galilei con la calle Carlos III.
Uno de los enclaves más sensibles por su función sanitaria aparece explícitamente en el documento: la Glorieta de la carretera de Meco, en la entrada al Hospital Universitario Príncipe de Asturias. También se contemplan accesos vinculados a la vida universitaria, como la Calle 36 (acceso a Campus Universitario), además de puntos como Don Juan Tenorio con Inés de Ulloa, Plaza de Adriano con Ronda Fiscal, Glorieta de Arganda o Plaza Panamá (avenida Descubrimiento con avenida Daganzo).
El recorrido termina de dibujar un anillo de control con la Glorieta de la carretera de Camarma con la avenida Gustavo Adolfo Bécquer, la Glorieta de la calle Villamalea con la avenida Jesuitas y la Glorieta de la carretera de Meco con la calle Juan Ramón Jiménez. En conjunto, el planteamiento busca cubrir entradas principales, enlaces entre barrios y puntos donde el tráfico se concentra por motivos laborales, comerciales o de servicios.
Según la información técnica, las imágenes captadas se transmitirán de forma segura al Centro de Control ubicado en la Comisaría de Policía Local (Glorieta de la Armada Española, 1). Desde allí se gestionará la visualización tanto en tiempo real como en diferido, y se administrarán las alertas y los listados operativos (listas blancas y negras) para ayudar a discriminar situaciones y priorizar avisos.
En términos prácticos, este tipo de sistemas se utiliza en muchas ciudades para apoyar investigaciones (por ejemplo, en robos o fugas), localizar vehículos sustraídos o asociados a delitos y mejorar el control de accesos en zonas sensibles. También puede servir para reconstruir recorridos en franjas horarias concretas cuando hay incidentes, siempre bajo los límites y controles legales aplicables.










