- El jueves 26 de febrero de 2026, se firmó el convenio entre el Ayuntamiento y Asociación de Amigos del Camino de Santiago Complutense.
- Nueva señalética direccional e interpretativa, mesas informativas y vinilos; objetivo: impulsar la ruta desde la Catedral Magistral y aspirar a reconocimiento europeo.
La ciudad lleva años tratando de que su vínculo con el peregrinaje no sea solo una referencia histórica, sino una experiencia reconocible para quien llega con mochila, credencial y tiempo por delante. El Camino de Santiago Complutense, que arranca junto a la Catedral Magistral, vuelve a situarse en el foco con un acuerdo que busca dar continuidad a trabajos previos y ordenar el crecimiento de la ruta.
El jueves 26 de febrero se firmó un convenio de colaboración entre el Ayuntamiento y la Asociación de Amigos del Camino de Santiago Complutense. El acto estuvo presidido por la primera teniente de alcaldesa, Isabel Ruiz Maldonado, y el presidente de la entidad, Dámaso Rodríguez Costas, en un encuentro al que también asistieron representantes de la Diócesis de Alcalá y de asociaciones vinculadas al movimiento jacobeo.
El acuerdo llega en un momento en el que la ruta complutense intenta ganar claridad sobre el terreno. En los últimos meses se ha completado una nueva señalética direccional e interpretativa que amplía la existente, en el marco de los Planes de Sostenibilidad Turística en Destino financiados con fondos europeos. La idea es sencilla: que el caminante no dependa de “conocer a alguien” o de tirar de intuición para seguir el trazado, especialmente en los tramos urbanos.
Tras la firma, los participantes recorrieron uno de los itinerarios alternativos dentro del casco urbano para comprobar parte de esas mejoras. En el trayecto pudieron ver señales verticales recientemente instaladas, dos mesas interpretativas colocadas en puntos considerados clave y la incorporación de vinilos con flechas en algunos pasos. La caminata terminó en el cruceiro situado junto al arroyo Camarmilla, a la altura de la calle Campo Real.
En lo práctico, el convenio fija tareas para las dos partes. Por un lado, el Ayuntamiento se compromete a facilitar el diseño e instalación de la señalética conforme a la normativa vigente del Camino de Santiago, a incorporar información divulgativa en el Centro de Turismo Inteligente y a apoyar la difusión de la ruta desde sus canales y equipamientos. También se incluye la colaboración en la organización de ciclos de conferencias vinculados a la temática jacobea.
La Asociación, por su parte, asume un papel de coordinación y contenido: trabajará con los municipios por los que discurre el itinerario, impulsará la investigación y divulgación del camino y elaborará materiales textuales y gráficos para su publicación. Además, deberá diseñar un plan específico para avanzar hacia el reconocimiento de la ruta como Itinerario Cultural Europeo, una etiqueta que situaría el proyecto en circuitos internacionales y elevaría el listón de exigencia en coherencia, señalización y relato histórico.
El Camino Complutense se plantea como una vía de conexión desde Alcalá hacia el interior, con enlace posterior a otros caminos que llevan a Santiago de Compostela. En distintas guías y descripciones de la ruta se recoge su continuidad hasta Segovia, donde puede enlazarse con el Camino de Madrid, uno de los accesos tradicionales hacia la capital compostelana.
Durante el acto también se subrayó la dimensión cultural del proyecto. Ruiz Maldonado defendió que trabajar en esta ruta no es solo “promocionar” un recorrido, sino poner en valor una experiencia humana ligada a un patrimonio inmaterial y a una red de acogida que, en el conjunto del Camino de Santiago, se ha construido durante siglos. En esa misma línea, la presencia de representantes del ámbito jacobeo y eclesiástico apuntó a una voluntad de tejer alianzas más allá de lo estrictamente turístico.
Como cierre simbólico de la jornada, el coro Vagalume, de la Asociación Galega del Corredor del Henares, ofreció un breve recital en el entorno del cruceiro. Un gesto pequeño, pero muy coherente con lo que persigue el convenio: que el Camino no se quede en un trazado sobre el mapa, sino que se reconozca en el espacio público y en la vida cultural.
El reto inmediato, más allá de la foto y la firma, será sostener el proyecto en el tiempo. La señalización mejora la experiencia del peregrino, pero la consolidación real pasa por mantener el itinerario cuidado, actualizar contenidos, coordinar a los municipios implicados y medir si el camino atrae a nuevos caminantes sin diluir su sentido. Si el objetivo europeo avanza, el Camino Complutense entrará en una fase más exigente: la de demostrar, con hechos y continuidad, que la ruta está preparada para jugar en una liga más visible y más internacional.
