El carril Bus-VAO de la A-2 prevé su entrada en funcionamiento a partir del 2026

Carril bus vao

Imagen de archivo

El Ministerio de Transportes ha anunciado que ultima la puesta en marcha de un carril Bus-VAO en la autovía A-2, una de las principales entradas y salidas de Madrid y un corredor con frecuentes retenciones en horas punta. La medida se enmarca en la estrategia de reorganización del tráfico en grandes accesos metropolitanos, con el objetivo de fomentar el transporte colectivo y reducir la congestión en los desplazamientos diarios.

Según la previsión adelantada por el ministro Óscar Puente, la actuación consistirá en habilitar el carril izquierdo en ambos sentidos de la A-2 para que funcione como carril reservado para autobuses y vehículos de alta ocupación durante las horas de mayor tráfico. Fuera de los tramos de máxima afluencia, el carril quedará disponible para el resto de vehículos, lo que permitirá mantener la capacidad total de la vía durante el resto del día.

El proyecto cuenta con una inversión prevista de 13 millones de euros y se plantea como una actuación de bajo impacto en comparación con otras obras de ampliación o construcción de nuevos carriles. La lógica de esta intervención se basa en optimizar el espacio existente y reforzar el papel del transporte público como alternativa a los desplazamientos en vehículo privado. En corredores como la A-6, este tipo de carriles reservados ya ha mostrado efectos positivos en la reducción de tiempos y en la regularidad de los autobuses.

La A-2 es una vía especialmente sensible a la concentración de tráfico en franjas horarias vinculadas a la entrada y salida laboral, así como a los desplazamientos hacia el aeropuerto y municipios del Corredor del Henares. En este contexto, el Ministerio estima que la puesta en funcionamiento del carril Bus-VAO podría reducir hasta un 25% los tiempos de viaje para quienes utilicen el transporte colectivo en estas horas.

La intervención también se enmarca en el debate sobre la reorganización del espacio viario en grandes ciudades, donde la apuesta por transportes más eficientes es considerada clave para reducir la congestión y las emisiones. No obstante, su efectividad dependerá de factores adicionales como la adaptación de las líneas interurbanas, la frecuencia de los servicios y la coordinación con los municipios del entorno.

Está previsto que el carril reversible entre en funcionamiento en 2026, aunque el calendario podría ajustarse en función de los plazos de ejecución y pruebas técnicas. Cuando entre en servicio, su uso y regulación se coordinarán mediante señalización variable, permitiendo alternar el sentido y los horarios de uso en función de la intensidad del tráfico.

La puesta en marcha del Bus-VAO en la A-2 supone, por tanto, un nuevo paso en la transformación de los accesos a la capital, en un contexto de creciente presión para mejorar la movilidad metropolitana. Su implementación marcará una nueva fase en la reorganización del corredor y abrirá la puerta a futuras medidas de refuerzo del transporte público en la zona.

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