- El corte comienza este lunes 6 de octubre y se extenderá al menos hasta mediados de noviembre.
- Los vehículos deberán desviarse por la M-203 y la M-224, mientras peatones y ciclistas conservarán un paso alternativo.
La tranquilidad habitual del entorno del río Henares cambiará a partir de este lunes. El puente del Zulema, una de las principales vías de acceso a Alcalá desde el sur, quedará cerrado completamente al tráfico rodado por las obras de ensanche que ejecuta la Comunidad de Madrid. Se trata de la fase más compleja de un proyecto que busca reforzar la estructura y mejorar la seguridad de peatones y ciclistas.
El corte, que afecta al punto kilométrico 25+400 de la M-300, se prolongará aproximadamente cinco semanas, según ha confirmado la Dirección General de Carreteras. La empresa adjudicataria, Serveo Infraestructuras S.A.U., abordará durante este tiempo la ampliación de la plataforma del puente y la instalación de refuerzos estructurales que requieren el uso de maquinaria pesada.
Durante las últimas semanas, los municipios del entorno —como Villalbilla, Torres de la Alameda o Corpa— habían mostrado su inquietud ante la falta de una fecha definitiva. Finalmente, la Comunidad de Madrid ha confirmado que las obras arrancan este lunes 6 de octubre, tras más de dos meses de trabajos preparatorios.
El puente del Zulema soporta un tráfico anual superior a los 125.000 vehículos, según estimaciones municipales, lo que convierte su cierre en un desafío importante para la movilidad diaria en la comarca. La Policía Local recomienda utilizar los desvíos señalizados por la M-203 y la M-224, donde se instalará cartelería amarilla y retrorreflectante para guiar a los conductores.
Por su parte, el paso provisional para peatones y ciclistas seguirá operativo, garantizando la conexión con el Parque de los Cerros y con los barrios y municipios cercanos. El proyecto incluye, además, la construcción de una pasarela peatonal y ciclista anexa al puente principal, de más de dos metros de anchura. El concejal de Medio Ambiente, Vicente Pérez, subrayó que esta mejora responde a una demanda histórica de los vecinos para aumentar la seguridad en los desplazamientos no motorizados.
Si los plazos se cumplen, el tráfico podría restablecerse a mediados de noviembre. Sin embargo, el impacto del cierre se hará notar desde los primeros días, especialmente en las horas punta. Los próximos días serán clave para comprobar si los desvíos previstos logran absorber el flujo habitual de vehículos sin generar grandes retenciones.
