Las Perseidas volverán a llenar el cielo de agosto: dónde verlas desde Alcalá y alrededores

lluvia de estrellas

Las noches de verano vuelven a traer uno de los fenómenos astronómicos más esperados del año. Las Perseidas, conocidas popularmente como las lágrimas de San Lorenzo, podrán observarse durante varias semanas, aunque su momento más favorable llegará en torno a mediados de agosto, cuando la actividad de esta lluvia de meteoros alcance su punto más alto.

En 2026, las condiciones serán especialmente favorables para la observación. Según el Instituto Geográfico Nacional, el máximo de las Perseidas se producirá la noche del 12 al 13 de agosto, entre las 4.00 y las 6.00 horas, en horario peninsular, aunque la actividad podrá ser intensa desde las 23.00 horas del día 12 hasta la mañana del 13. La luna nueva tendrá lugar en la tarde del 12 de agosto, por lo que el cielo estará más oscuro que otros años y la visibilidad dependerá sobre todo de la contaminación lumínica, la nubosidad y la paciencia del observador.

Desde Alcalá de Henares, la recomendación principal es alejarse todo lo posible del alumbrado urbano. En el centro de la ciudad, los destellos más brillantes pueden llegar a verse, pero la luz de calles, edificios, polígonos y carreteras reduce mucho la visibilidad de los meteoros más débiles. Por eso, los mejores puntos suelen estar en zonas abiertas, elevadas y con horizonte amplio.

Uno de los lugares más habituales para mirar al cielo desde Alcalá es el entorno de Los Cerros, al sur de la ciudad. El espacio natural, situado junto al río Henares y próximo a la carretera M-300, permite ganar algo de altura y separarse del núcleo urbano. También pueden ser buenas opciones las zonas abiertas hacia Villalbilla, Anchuelo o Torres de la Alameda, siempre que se elijan puntos seguros, permitidos y sin invadir caminos privados o espacios protegidos.

Otra referencia conocida es el entorno del Cerro del Viso, entre Alcalá y Torrejón de Ardoz, una zona elevada que suele citarse como punto de observación por sus vistas abiertas. Aun así, conviene recordar que ningún punto del Corredor del Henares ofrece un cielo completamente oscuro: la cercanía de Madrid, Alcalá, Torrejón, polígonos industriales y grandes vías de comunicación hace que la contaminación lumínica sea un factor constante.

Para ver mejor las Perseidas no hace falta telescopio ni prismáticos. De hecho, lo más recomendable es tumbarse o sentarse cómodamente, mirar a simple vista hacia la zona más oscura del cielo y dejar que los ojos se acostumbren durante al menos 20 minutos. Aunque los meteoros parecen proceder de la constelación de Perseo, pueden aparecer en cualquier punto del firmamento, por lo que no conviene fijar la vista en una sola estrella o dirección.

La mejor franja suele llegar después de la medianoche y, especialmente, durante la madrugada, cuando el radiante está más alto y el cielo gana oscuridad. También ayuda apagar la pantalla del móvil, usar linterna de luz roja si es necesario y evitar faros, farolas o cualquier foco directo. La comodidad también importa: una esterilla, una silla reclinable, algo de abrigo ligero y agua pueden marcar la diferencia en una observación que requiere tiempo.

Quienes salgan a espacios naturales deben tener en cuenta algunas recomendaciones básicas: no hacer fuego, no dejar residuos, no acceder con vehículos a zonas no autorizadas, respetar la fauna nocturna y comprobar antes la previsión meteorológica. Una noche despejada y sin luna puede quedar arruinada por nubes altas, calima o humedad, por lo que conviene revisar el cielo antes de desplazarse.

Las Perseidas se producen cuando la Tierra atraviesa una nube de partículas dejadas por el cometa 109P/Swift-Tuttle. Al entrar en contacto con la atmósfera a gran velocidad, esos pequeños fragmentos se desintegran y dejan los trazos luminosos que conocemos como estrellas fugaces. Su popularidad se debe tanto a la intensidad del fenómeno como a la época en la que ocurre: noches cálidas, vacaciones y más facilidad para salir al campo o quedar con amigos y familia.

En Alcalá, la cita puede convertirse en un plan sencillo de verano si se elige bien el lugar y se asumen expectativas realistas. No se trata de mirar al cielo durante dos minutos y esperar un espectáculo continuo, sino de buscar oscuridad, esperar con calma y dejar que la noche haga el resto.

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