El error más común al usar crema solar deja zonas enteras expuestas aunque la piel parezca completamente protegida

crema solar

Ponerse crema solar antes de salir parece un gesto sencillo, pero muchas personas la extienden de forma insuficiente o dejan sin cubrir varias zonas expuestas. El resultado es una protección mucho menor de la que indica el envase y una falsa sensación de seguridad durante el verano.

El error más frecuente no consiste necesariamente en elegir un factor inadecuado, sino en utilizar menos producto del necesario. El factor de protección solar que aparece en la etiqueta se obtiene mediante pruebas realizadas con una cantidad concreta de protector. Si se aplica una capa más fina, la protección conseguida también disminuye.

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios recomienda aplicar el fotoprotector en cantidad suficiente y de manera uniforme sobre la piel seca. También recuerda que la exposición excesiva al sol puede provocar quemaduras, envejecimiento cutáneo y aumentar el riesgo de cáncer de piel.

La cara es una de las zonas donde más se suele escatimar. Una referencia práctica utilizada en dermatología es aplicar aproximadamente la cantidad que ocuparían dos líneas extendidas sobre los dedos índice y corazón para cubrir el rostro, aunque la medida puede variar según el producto y el tamaño de la zona.

En el cuerpo, la cantidad debe aumentar proporcionalmente. No basta con poner unas gotas en la palma y repartirlas por brazos, piernas, pecho y espalda. La aplicación debe ser generosa y uniforme, especialmente cuando se llevan prendas que dejan grandes superficies al descubierto.

También conviene revisar las zonas que suelen quedar fuera de la rutina. Las orejas, la nuca, el cuello, los empeines, el dorso de las manos, los labios y la raya del pelo reciben radiación solar cuando se camina, se conduce o se permanece en una terraza.

La Academia Americana de Dermatología recomienda cubrir toda la piel expuesta y prestar especial atención a la cara, el cuello, las orejas, las manos y los pies. En personas con poco pelo o con el cuero cabelludo visible, también aconseja proteger la cabeza con un producto adecuado, un sombrero o ambas medidas.

Otro fallo habitual es aplicar la crema justo antes de salir cuando el producto necesita unos minutos para asentarse sobre la piel. La AEMPS aconseja utilizarla antes de la exposición y repetir la aplicación siguiendo las indicaciones del envase.

La reaplicación es necesaria porque el protector puede perder parte de su eficacia con el paso del tiempo, el sudor, el baño o el secado con la toalla. La referencia general de los dermatólogos es volver a aplicarlo aproximadamente cada dos horas cuando continúa la exposición, y antes si se ha nadado o sudado de forma intensa.

Que un producto sea resistente al agua no significa que permanezca intacto durante todo el día. Esa característica indica que conserva parte de su capacidad protectora durante un tiempo determinado y en unas condiciones concretas, no que sea imposible eliminarlo.

La crema solar tampoco debe utilizarse para prolongar indefinidamente la permanencia al sol. La protección más completa combina sombra, ropa, sombrero, gafas de sol y evitar las horas de mayor intensidad ultravioleta. En una ciudad como Alcalá, esto resulta aplicable tanto a un paseo como a una terraza, una excursión o una jornada en un parque.

Antes de salir, una comprobación rápida ayuda a evitar olvidos: cara, orejas, cuello, nuca, brazos, piernas, manos, empeines, labios y cualquier zona descubierta. Si la piel queda brillante de forma uniforme y no hay áreas sin cubrir, es más probable que la aplicación se aproxime a la protección indicada por el producto.

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