- Los estudiantes de 2º de Ilustración participaron los días 18 y 20 de febrero en una actividad práctica en el Museo Arqueológico y Paleontológico regional.
- El taller incluyó una ponencia de la ilustradora Alicia León, trabajo de campo en las salas del museo y sesiones de perfeccionamiento técnico ante las piezas.
Los alumnos de 2º de Ilustración de la Escuela de Arte Alberto Corazón participaron los pasados 18 y 20 de febrero en un taller de ilustración científica celebrado en el Museo Arqueológico y Paleontológico de la Comunidad de Madrid. La actividad estuvo centrada en la aplicación del dibujo al estudio y la representación del patrimonio arqueológico y paleontológico, en un entorno de trabajo vinculado directamente a las colecciones del museo.
La primera sesión arrancó con una ponencia de la ilustradora Alicia León, que introdujo al grupo en los fundamentos de la ilustración científica y en los criterios técnicos que caracterizan esta disciplina. Durante esa parte inicial, los estudiantes abordaron aspectos relacionados con la observación rigurosa, la fidelidad formal y la necesidad de representar con precisión rasgos anatómicos, volúmenes y texturas.
Después de esa introducción, los alumnos recorrieron distintas salas del museo para realizar bocetos y apuntes del natural en sus cuadernos de campo. El trabajo se desarrolló tanto en la exposición permanente como en la muestra temporal Dientes de sable, lo que les permitió enfrentarse a piezas y restos de naturaleza diversa y trasladar al dibujo detalles que solo pueden apreciarse mediante observación directa.
Esa fase práctica sirvió para que el alumnado trabajara sobre elementos concretos del patrimonio conservado en el museo y aplicara sobre el terreno los conceptos explicados previamente. La actividad puso el foco en una de las bases de la ilustración científica: no se trata solo de dibujar una pieza, sino de interpretarla visualmente con exactitud para que su representación sea útil en contextos de estudio, catalogación o divulgación.
La segunda jornada, celebrada el 20 de febrero, estuvo dedicada al desarrollo y perfeccionamiento de las ilustraciones iniciadas durante la visita anterior. El grupo combinó el trabajo en sala con el uso de mesas de apoyo y nuevas sesiones de dibujo frente a las piezas, revisando con más detalle proporciones, técnicas de sombreado y criterios anatómicos y morfológicos en función del objeto representado.
Ese trabajo de revisión permitió profundizar en una metodología que exige tiempo, corrección y análisis continuado. Frente a otros enfoques más libres o expresivos, la ilustración científica requiere un equilibrio entre calidad plástica y exactitud descriptiva, algo especialmente relevante cuando se trabaja con materiales arqueológicos o paleontológicos cuya representación puede cumplir también una función documental.
La colaboración entre la Escuela de Arte Alberto Corazón y el MARPA acerca además a los estudiantes a un contexto profesional real, en el que el dibujo se relaciona de forma directa con la conservación, la investigación y la difusión del patrimonio. La experiencia permite trasladar el aprendizaje fuera del aula y situarlo en un espacio donde las piezas originales se convierten en herramienta de estudio.
La ilustración científica mantiene hoy una utilidad reconocida en ámbitos como la arqueología, la paleontología o la museografía, donde sigue siendo una vía válida para registrar y explicar visualmente objetos, restos y hallazgos. En ese marco, este tipo de talleres refuerza una formación especializada que conecta la práctica artística con la transmisión del conocimiento histórico y científico.
