- St. Pedro, Eurovisión en pantalla gigante y un concierto a la luz de las velas marcan una edición inolvidable.
- Más de 150 actividades convirtieron el centro histórico en un gran escenario abierto a todos los públicos.
Alcalá de Henares vivió este fin de semana una de sus noches más especiales del año. La Noche en Blanco regresó con fuerza al centro histórico de la ciudad, reuniendo a más de 60.000 personas en una jornada que convirtió las calles en un gran escenario cultural y festivo.
El epicentro volvió a ser la plaza de Cervantes, donde, a pesar de las obras, miles de personas se agruparon para disfrutar del concierto de St. Pedro. El artista ofreció un directo con tintes de festival, que puso a bailar al público junto a las coreografías de los bailarines alcalaínos Esperanza Alarcón y Rodrigo Villarrubia. Un espectáculo que marcó el tono de una noche pensada para el disfrute colectivo.
La retransmisión del Festival de Eurovisión en pantalla gigante, cortesía de RTVE, fue otro de los grandes reclamos. Desde las nueve de la noche, cientos de eurofans llenaron la plaza para seguir el certamen europeo hasta pasada la una de la madrugada. La actuación de la representante española, Melody, no pasó desapercibida, aunque su clasificación generó reacciones dispares entre los asistentes.
Pero no todo ocurrió en la plaza. Más de 150 actividades se repartieron por otros puntos de la ciudad, como Complutum, el parque O’Donnell, la Fábrica GAL o San Isidro, con propuestas para todos los públicos: espectáculos callejeros, museos abiertos, mercados gastronómicos, talleres y conciertos que mantuvieron el pulso cultural durante todo el día.
Uno de los momentos más comentados fue el espectáculo “Un piano y dos mil velas”, que llenó hasta completar aforo el Patio de Armas del Palacio Arzobispal. Un espacio que recuperó su uso cultural con un concierto íntimo y envolvente que muchos siguieron incluso desde fuera, atraídos por la atmósfera creada con miles de candelas.
El evento, además, evidenció una creciente tendencia: el blanco como color identitario. Cada vez son más los asistentes que se suman a esta especie de “código de vestimenta”, tiñendo la noche de una estética homogénea y festiva que refuerza el sentido de pertenencia.
Con una programación ambiciosa, una participación masiva y momentos que ya forman parte de la memoria colectiva local, La Noche en Blanco se consolida como uno de los eventos más destacados del año en Alcalá.
