- El pintor valenciano murió a los 89 años, dejando un legado de más de 10.000 obras.
- Autor de la edición de lujo del Quijote impresa en Alcalá, regalo al Premio Cervantes desde 2006.
La comunidad artística y literaria lamenta la pérdida de Eustaquio Segrelles, pintor e ilustrador valenciano cuya obra ha trascendido fronteras y géneros. Fallecido el sábado 9 de agosto a los 89 años, Segrelles deja una huella imborrable en el panorama cultural, especialmente en Alcalá de Henares, gracias a su célebre ilustración de la edición de lujo del Quijote que el Ayuntamiento entrega cada año al ganador del Premio Cervantes.
Este Quijote ilustrado, impreso por primera vez en la historia en la propia ciudad complutense, nació en 2005 como una iniciativa privada en el marco del IV Centenario de la publicación de la novela cervantina. Los impulsores fueron dos alcalaínos apasionados por la obra de Cervantes: Pepe Quijada, fundador de la editorial Capitel, y Francisco Gutiérrez Villamil, empresario hostelero. Su objetivo era dejar un legado cultural de excepción, con una edición exclusiva y cuidada al detalle.
La conexión con Segrelles llegó de la mano de Gutiérrez, quien conocía personalmente al artista. Sobrino del célebre ilustrador José Segrelles y primo de Vicente Segrelles, Eustaquio se formó en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos y en la Academia Vicente Barreira, en Valencia. Inició su carrera en el mundo del cómic, colaborando con series emblemáticas como Roberto Alcázar y Pedrín y creando personajes propios, antes de consolidarse como pintor costumbrista, con especial atención a escenas de la vida rural, la pesca y las tradiciones españolas.
Su trayectoria incluyó exposiciones en España y Estados Unidos, donde su visión artística encontró un público entusiasta. Su producción, estimada en unas 10.000 pinturas y numerosas esculturas en bronce, se caracterizó por el uso magistral de la luz y una energía vibrante en cada obra.
El proyecto del Quijote ilustrado fue, según recordó Gutiérrez, un reto que Segrelles aceptó con entusiasmo, inspirado por el hecho de que su tío ya había ilustrado una edición de Espasa Calpe en los años sesenta. Para su realización, contaron con el asesoramiento del Instituto Cervantes y de expertos locales en la obra cervantina. El resultado fueron 1.000 ejemplares numerados: 100 en números romanos y 900 en arábigos, de los cuales el Ayuntamiento adquirió un tercio para destinarlos a obsequios institucionales.
Desde 2006, cada 23 de abril, el alcalde o alcaldesa de Alcalá entrega uno de estos ejemplares al autor o autora galardonado con el Premio Cervantes, en una tradición que ha contribuido a reforzar el vínculo entre la ciudad y su legado literario. Veinte años después de su creación, esta edición sigue siendo un símbolo del orgullo cultural complutense.
La muerte de Eustaquio Segrelles supone la despedida de un creador polifacético que supo combinar la ilustración, la pintura y la escultura para dar vida a escenas llenas de historia y emoción. Su obra y su implicación en el proyecto alcalaíno del Quijote permanecerán como parte de la memoria cultural de la ciudad y del arte español.










