- La asociación ha lanzado un llamamiento para encontrar tres hogares que permitan la llegada de menores saharauis este verano dentro del programa Vacaciones en Paz.
- La acogida temporal se desarrolla durante julio y agosto y está dirigida a niños y niñas de entre 8 y 12 años procedentes de los campamentos de población refugiada saharaui de Tinduf.
Alcalá con el Sáhara hace un nuevo llamamiento para cerrar una campaña que entra ya en su recta final. La asociación necesita todavía tres familias de acogida para que otros tantos menores saharauis puedan pasar el verano fuera de los campamentos de refugiados, en una iniciativa que desde hace años moviliza a vecinos y colectivos de la ciudad.
La petición llega cuando el plazo de inscripción está a punto de concluir y pone el foco en una de las claves del programa Vacaciones en Paz: cada familia que se suma permite que un niño o una niña salga durante dos meses de un entorno marcado por las altas temperaturas, la escasez de recursos y las limitaciones materiales que condicionan la vida cotidiana en los campamentos de Tinduf, en Argelia.
El mensaje lanzado por la entidad resume ese objetivo en una cifra concreta: faltan tres hogares. Detrás de ese dato hay una realidad más amplia. La campaña de acogida no consiste solo en cubrir plazas administrativas, sino en garantizar que los menores seleccionados puedan viajar durante julio y agosto y convivir temporalmente con familias de acogida, con acceso a descanso, alimentación variada, revisiones médicas y un entorno distinto al del desierto argelino durante los meses de más calor.
Vacaciones en Paz es un programa consolidado en distintas ciudades españolas desde finales de los años setenta y mantiene una implantación estable en la Comunidad de Madrid. En Alcalá, esta iniciativa se desarrolla desde hace más de dos décadas a través del movimiento solidario con el pueblo saharaui, con campañas periódicas para captar familias y sostener cada edición. La acogida está dirigida habitualmente a menores de entre 8 y 12 años, una franja de edad en la que el verano en los campamentos coincide con condiciones especialmente duras por el aumento extremo de las temperaturas.
Además del componente humanitario inmediato, el programa tiene una dimensión sanitaria y social relevante. Durante su estancia en España, los niños y niñas pueden someterse a revisiones médicas y odontológicas, mejorar temporalmente su alimentación y participar en actividades de ocio y convivencia. Las asociaciones que coordinan estas campañas insisten desde hace años en que la experiencia no rompe el vínculo con sus familias de origen, sino que se plantea como una acogida temporal organizada en colaboración con las estructuras saharauis responsables del programa.
El nuevo llamamiento de Alcalá con el Sáhara apela precisamente a ese último esfuerzo para cerrar la edición de este año. La asociación pide a quienes estén interesados que contacten a través de mensaje privado o mediante el formulario de inscripción habilitado para tramitar la acogida. En esta fase final, la difusión del mensaje se ha convertido también en una herramienta clave, ya que muchas campañas dependen de que la información llegue a familias que aún no conocían el programa o que no se habían planteado participar.
La situación de la población refugiada saharaui sigue siendo el telón de fondo de estas iniciativas. Los campamentos levantados hace décadas en la zona de Tinduf dependen en gran medida de la ayuda internacional y afrontan de forma recurrente problemas vinculados al abastecimiento, la atención sanitaria y la vulnerabilidad de la infancia. En ese contexto, programas como Vacaciones en Paz han mantenido una doble función: ofrecer un alivio puntual durante el verano y reforzar la visibilidad social de una realidad que suele quedar fuera del foco informativo diario.
La campaña abierta en Alcalá encara ahora sus últimos días con un objetivo tan sencillo como decisivo: encontrar tres casas para tres menores. Si la llamada obtiene respuesta a tiempo, la ciudad podrá completar una nueva edición del programa con la que prolongar una red de acogida que, más allá del gesto solidario puntual, se sostiene sobre años de implicación vecinal y de apoyo continuado a la infancia saharaui.
