- Centenares de vecinos participaron en la celebración organizada por la Junta Municipal del Distrito V en el parque de Juan de Austria.
- El encendido llegó tras las actuaciones musicales y después de una jornada en la que Alcalá alcanzó los 42,1 ºC.
Juan de Austria volvió a mirar al fuego en la noche de San Juan. El parque acogió la tradicional hoguera organizada por la Junta Municipal del Distrito V, una cita que reunió a centenares de vecinos en torno a uno de los rituales más reconocibles del inicio del verano: escribir un deseo, entregarlo a las llamas y dejar que la noche haga el resto.
La celebración llegó después de una jornada especialmente dura en lo meteorológico. Alcalá alcanzó durante la tarde los 42,1 ºC, según los datos de AEMET, la temperatura más alta registrada ese día en la Comunidad de Madrid. Ese calor extremo no fue el protagonista del acto, pero sí formó parte inevitable del contexto de una noche en la que buena parte de la actividad se concentró ya sin sol y con el parque convertido en punto de encuentro vecinal.
Antes de que prendiera la hoguera, el ambiente lo pusieron la música y las actuaciones programadas. La Banda PopRumbera abrió la parte festiva de la noche, seguida por Carlos Moreno “El Pulpo”, en una previa pensada para acompañar la llegada de los vecinos al parque y alargar la celebración antes del encendido central.
El momento más esperado llegó después, cuando la hoguera prendió en la plaza del parque. Allí se habían depositado previamente los papeles con los deseos de los asistentes, una costumbre habitual en la noche de San Juan, vinculada al simbolismo del fuego como cierre de etapa, renovación y bienvenida al verano.
El encendido se desarrolló con presencia de Bomberos y Protección Civil, un acompañamiento habitual en actos públicos con fuego y concentración de personas. Los efectivos participaron en el dispositivo de seguridad y, según la información municipal, también contribuyeron a refrescar la noche durante la celebración, en una jornada en la que las altas temperaturas habían condicionado buena parte del día.
Cuando las llamas empezaron a apagarse y el agua de los bomberos rebajó el calor acumulado en la plaza, la noche dejó la escena más propia de San Juan: vecinos demorando la vuelta a casa, niños alrededor del parque y los últimos papeles convertidos ya en ceniza. Después de una tarde sofocante, Juan de Austria acabó encontrando en la hoguera un punto de reunión más que un simple acto de agenda.
