Fran Atienza expone en Santa María La Rica un recorrido pictórico entre la acuarela, la tradición y la mirada íntima

Sta Maria La Rica

Fuente: Ayto Alcalá de Henares

La sala La Capilla de Santa María La Rica vuelve a abrir sus puertas a una propuesta centrada en la creación plástica local con una exposición que pone el foco en la trayectoria personal y artística de Fran Atienza. Bajo el título El camino del arte, la muestra plantea un recorrido por una obra que parte de la observación paciente y de un vínculo temprano con la pintura, convertido con el tiempo en una forma de interpretar la realidad.

La exposición ha sido inaugurada este jueves en el Antiguo Hospital de Santa María La Rica y podrá visitarse hasta el próximo 3 de mayo. La propuesta reúne distintas piezas con las que Atienza recorre una evolución artística construida a partir de la tradición pictórica, el estudio de la luz y una atención constante al detalle. El conjunto permite seguir una mirada que se mueve entre lo figurativo, lo simbólico y lo cotidiano, sin renunciar a una lectura personal de los temas que aborda.

En la selección de obras aparecen asuntos clásicos de la historia de la pintura, como la religiosidad, el misterio o los ambientes en penumbra. Junto a ellos, la exposición incorpora también escenas vinculadas a la tauromaquia, un motivo con una larga presencia en la tradición artística española y especialmente reconocible en autores como Francisco de Goya o Pablo Picasso. Esa convivencia de referencias sitúa la obra de Atienza en un terreno en el que dialogan herencia cultural, memoria visual y sensibilidad contemporánea.

Uno de los ejes más visibles de la muestra es la acuarela, una técnica con la que el artista retrata y desdibuja calles y rincones urbanos a través de una mirada atmosférica. En esas piezas cobran protagonismo la luminosidad y el blanco, convertidos no solo en recursos formales, sino también en parte del lenguaje con el que el autor interpreta la ciudad. Más que una reproducción literal del entorno, sus trabajos buscan capturar una impresión, una luz concreta o una sensación suspendida en el tiempo.

El recorrido expositivo se sostiene también sobre una dimensión biográfica que ayuda a entender el sentido del título. Según la información difundida con motivo de la inauguración, Fran Atienza comenzó a pintar a los diez años, acompañado por su padre, también artista, en unas primeras sesiones de aprendizaje marcadas por la observación y la paciencia. De aquellas tardes frente al papel surgiría una manera de mirar basada en conceder valor a los matices, a la luz y al peso expresivo de cada trazo.

Ese aprendizaje inicial no quedó aislado en la infancia, sino que terminó configurando una forma de relación con la creación que ha atravesado otras etapas de su vida. Aunque su trayectoria profesional se orientó después hacia la publicidad, ese trabajo en el ámbito de la comunicación visual reforzó herramientas que también aparecen en su pintura: la capacidad de sintetizar, la construcción de imágenes con intención narrativa y la atención a los elementos esenciales dentro de una composición.

Lejos de quedar relegada a un segundo plano, la pintura ha permanecido en su caso como espacio de continuidad y búsqueda. La muestra presenta esa práctica como un refugio creativo en el que se van acumulando experiencias, viajes, silencios y formas de observación. De ahí que la obra actual de Atienza no se limite a exhibir una técnica depurada, sino que funcione también como una síntesis de vivencias y aprendizajes que remiten tanto al oficio como a una mirada íntima y sostenida en el tiempo.

La inauguración de El camino del arte se enmarca, además, en la programación municipal dedicada a las artes plásticas y al apoyo a artistas vinculados a la ciudad. Sin embargo, más allá del marco institucional, la exposición encuentra su interés en la posibilidad de acercarse a un creador que ha mantenido una relación prolongada y coherente con la imagen, combinando influencias reconocibles con una expresión propia. El resultado es una propuesta accesible en sus temas, pero abierta a lecturas diversas por su tratamiento de la luz, la atmósfera y los símbolos.

Con esta exposición, Santa María La Rica suma una nueva cita para quienes siguen la actividad cultural y expositiva de la ciudad durante la primavera. Hasta el 3 de mayo, la muestra ofrece la oportunidad de recorrer una obra atravesada por la tradición, la memoria y la experiencia personal, y de comprobar cómo un gesto aprendido en la infancia puede acabar convirtiéndose en un lenguaje artístico duradero.

Salir de la versión móvil