- El recinto, inaugurado en 2016, suma 35 hectáreas y conecta Espartales Norte y Sur a lo largo de más de 1.300 metros
- El colectivo vecinal reclama mejoras en mantenimiento y equipamientos coincidiendo con el aniversario del parque
El Gran Parque de Espartales cumple este 6 de mayo una década desde su inauguración, consolidado como uno de los principales espacios verdes de Alcalá de Henares. Con una superficie de 35 hectáreas y una extensión de más de 1.300 metros entre Espartales Norte y Sur, el parque ha pasado a formar parte del día a día de los residentes del entorno, que lo utilizan como lugar de ocio, deporte y encuentro.
El aniversario ha sido recordado por el colectivo vecinal de Espartales, que ha puesto en valor el papel del parque como “pulmón” del barrio y punto de conexión entre zonas residenciales. A lo largo de estos diez años, el espacio ha acogido actividades cotidianas como paseos, uso de áreas infantiles o recorridos en bicicleta, favorecidas por la presencia de caminos peatonales y carriles específicos.
Entre los elementos destacados del parque se encuentran el carril bici, el circuito deportivo y las zonas infantiles, así como su integración en la red de rutas cardiosaludables del municipio. El entorno natural se completa con el corredor verde vinculado al arroyo Camarmilla, que atraviesa el parque y contribuye a la presencia de biodiversidad en una zona marcada por el crecimiento urbano de las últimas décadas.
El desarrollo del parque se enmarca en las políticas municipales de expansión de zonas verdes impulsadas en la ciudad durante la década de 2010, coincidiendo con la consolidación de nuevos barrios como Espartales. Estos espacios han buscado equilibrar el aumento de población con la disponibilidad de áreas abiertas para el esparcimiento y la actividad física.
Coincidiendo con el aniversario, el colectivo vecinal ha señalado la necesidad de seguir mejorando el mantenimiento y los equipamientos del parque para garantizar su conservación a largo plazo. Entre las demandas habituales figuran la mejora de infraestructuras, el cuidado de las zonas verdes y la adaptación de los espacios a las necesidades actuales de los usuarios.
El parque, que discurre junto al arroyo Camarmilla, mantiene su función como corredor ecológico y espacio de transición entre el entorno urbano y natural. Diez años después de su apertura, su uso continuado refleja su integración en la vida cotidiana del barrio y su relevancia dentro del conjunto de zonas verdes de la ciudad.
