- El delantero, fichado en invierno, suma cinco goles en dos partidos y vuelve a marcar diferencias en área rival.
- Los rojillos alcanzan los 32 puntos y se alejan a cuatro del ‘play out’ y a seis del descenso directo.
La RSD Alcalá se llevó un triunfo de peso ante el Socuéllamos (3-1) en El Val con un nombre por encima del resto: Lacine Adams Kader Koné. El delantero de 24 años, nacido en Costa de Marfil y con nacionalidad española, firmó los tres goles rojillos en una tarde en la que el equipo tuvo que ajustar el plan para desactivar una trampa constante: la línea adelantada de la zaga visitante.
Durante la primera media hora el Socuéllamos logró incomodar. Su defensa dio un paso al frente con orden y criterio, cortando las primeras intenciones locales a base de fueras de juego. El Alcalá, que buscaba atacar con envíos largos, se encontró repetidamente con el banderín levantado y con un ritmo de partido que no le favorecía.
Ahí apareció la lectura desde el banquillo. Ángel Vivar Dorado cambió el foco: menos balón a la espalda y más juego para que Koné recibiera de espaldas, fijara centrales y cargara la jugada desde contacto. Con el paso de los minutos, el campo se le hizo más largo al Socuéllamos y el partido empezó a inclinarse hacia el área visitante, con Sergio Marcos metiendo balones más cortos y el punta ganando metros a base de potencia.
El 1-0 llegó en el minuto 44, cuando el Alcalá supo insistir tras una acción inicialmente abortada en el mano a mano. En el barullo posterior, Koné se anticipó como lo hacen los goleadores: con olfato, apareciendo donde cae el balón y resolviendo en el área pequeña para abrir el marcador justo antes del descanso.
La alegría duró poco. Cuando parecía que los rojillos se iban al vestuario por delante, Verdú sorprendió desde casi el medio campo al ver a Pantoja adelantado. Con la izquierda, desde la banda derecha, dibujó un golpeo largo que acabó en un golazo y devolvió el partido al empate (1-1). Es el peaje de un portero que se adelanta para sostener al equipo: si el rival acierta el golpeo, el castigo es inmediato.
El contexto del partido agrandaba la figura de Koné. Venía de marcar dos goles al Madrid en Valdebebas en la jornada anterior y ya había enseñado en semanas recientes que su llegada en el mercado de invierno no era un parche, sino una solución. Ante el Socuéllamos, la segunda parte confirmó esa sensación: el delantero se adueñó del ritmo del área.
El 2-1 se construyó desde el error previsible. A los 53 minutos, el Socuéllamos volvió a tirar la línea del fuera de juego y esta vez falló. Javi Hernández atacó el espacio, se plantó por delante del portero y, con sangre fría, dejó el balón a Koné para que empujara a placer. La jugada tuvo dos claves: la ruptura a tiempo y la lectura del último pase para que el goleador solo tuviera que rematar.
Con el marcador a favor, el Alcalá encontró más espacios para correr, y Koné olió el tercero. En el minuto 73 castigó otro fallo defensivo: se plantó ante el meta y, esta vez sí, definió con solvencia para completar el ‘hat-trick’ y cerrar una tarde redonda. El equipo aún generó más acercamientos, pero el partido quedó sentenciado con esa tercera diana.
Más allá del foco goleador, el Alcalá sostuvo el encuentro con piezas que dieron estabilidad. Sergio Marcos fue importante en el cambio de registro y acabó pidiendo el cambio por molestias musculares, un detalle a vigilar pensando en la continuidad del calendario. Javi Hernández, por su parte, volvió a cumplir con una actuación de trabajo y aparición en el momento clave.
La victoria deja al Alcalá con 32 puntos y un margen que alivia: cuatro puntos por encima del ‘play out’ y seis sobre el primer puesto de descenso directo. No es el final de nada, pero sí un golpe de confianza para un equipo que, desde la llegada de Koné, ha encontrado una referencia capaz de abrir defensas, fijar rivales y, sobre todo, convertir en gol lo que antes se quedaba en intento.










