Un monolito en Santa Ana recuerda a Francisco Javier García Gutiérrez, Cronista de Alcalá hasta 2014

homenaje a Francisco Javier Garcia Gutierrez

Este lunes, la plaza de Santa Ana fue escenario de un emotivo homenaje a una de las figuras más queridas de la ciudad: Francisco Javier García Gutiérrez. La fecha no era casual —el 28 de abril habría cumplido 96 años— y el lugar, menos aún. A escasos metros de su antigua casa, se ha instalado un monolito en su memoria, en un acto que reunió a familiares, autoridades y representantes del mundo cultural complutense.

“Alcalá de Henares, cruce de caminos y río de historia, a su Cronista, Francisco Javier García Gutiérrez”, reza la inscripción que desde ahora quedará grabada en la piedra y en el recuerdo colectivo. La alcaldesa Judith Piquet presidió el acto, acompañada por los hijos del homenajeado, el rector José Vicente Saz, el exalcalde Bartolomé González y el actual cronista de la ciudad, Vicente Sánchez Moltó, entre otros asistentes.

Más allá de cargos y reconocimientos, quienes le conocieron coinciden en lo mismo: Paco, como era conocido por muchos, fue un vecino implicado, accesible y profundamente enamorado de Alcalá. Durante su intervención, Piquet destacó esa dimensión humana, asegurando que “fue un paisano amable y cercano, generoso siempre a la hora de compartir su tiempo y sus saberes”.

Nacido en Beratón (Soria), Francisco Javier García Gutiérrez llegó a Alcalá en plena juventud y dejó una huella difícil de igualar. Su carrera docente comenzó en los años 40 y abarcó centros como el colegio San Ignacio de Loyola, el Instituto Alonso de Avellaneda o la Escuela de Magisterio Cardenal Cisneros. Fue también director de la Escuela de Maestría Industrial y presidente de la Institución de Estudios Complutenses, que él mismo ayudó a fundar.

Pero su vocación no se limitó a las aulas. En los años 60 dio el salto a la política municipal como concejal, asumiendo competencias en Cultura, Deporte y Turismo. Su legado incluye la creación de colegios como el Historiador Portilla o el Reyes Católicos, así como la puesta en marcha de instalaciones emblemáticas como el Pabellón del Val o las piscinas municipales. Durante su mandato también nacieron los premios Ciudad de Alcalá y el Festival de Cine, que aún hoy perduran.

Desde la prensa local —en cabeceras como ‘Nuevo Alcalá’ o ‘Puerta de Madrid’— también ejerció como divulgador apasionado de la historia complutense, labor que reforzó cuando fue nombrado Cronista Oficial en 1998.

Una de sus iniciativas más recordadas fue impulsar, ya en los años 60, el regreso de los estudios universitarios a la ciudad. Una tarea compleja, que no se materializó hasta una década después, pero que comenzó con sus primeras gestiones ante las autoridades estatales.

Por toda esta trayectoria, en 2011 fue reconocido como Hijo Adoptivo de Alcalá. Este lunes, diez años después de su fallecimiento, la ciudad que tanto amó le devuelve parte de ese cariño, fijando su nombre en el corazón del casco histórico.

La memoria de Francisco Javier García Gutiérrez no se diluye con el paso del tiempo. Como su legado, queda grabada en las piedras, en los libros… y en la memoria de Alcalá.

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