Más de 400 alumnos participan en la I Semana del Emprendimiento Junior celebrada en La Nave

I Semana del Emprendimiento Junior

Foto: Comunidad de Madrid

La educación emprendedora empieza a ganar espacio en etapas cada vez más tempranas. Con esa idea de fondo, la Comunidad de Madrid ha celebrado la I Semana del Emprendimiento Junior, una iniciativa pensada para introducir en las aulas dinámicas vinculadas a la innovación, la creatividad y la resolución de problemas desde edades tempranas.

La actividad se ha desarrollado en La Nave, el espacio de innovación situado en Villaverde, y ha estado impulsada por la Consejería de Economía, Hacienda y Empleo. El planteamiento del programa ha buscado acercar el entorno educativo a situaciones similares a las que los alumnos podrían encontrar más adelante en contextos profesionales, pero adaptadas a una franja de edad de entre 10 y 12 años.

La propuesta se ha dirigido de forma específica a estudiantes de 5º y 6º de Primaria. Su estructura se ha organizado en tres fases diferenciadas. La primera ha consistido en una formación previa para el profesorado, pensada para trasladar a los centros una metodología concreta de trabajo. La segunda se ha centrado en la aplicación de materiales pedagógicos dentro de las clases. La tercera, ya como cierre del programa, se ha desarrollado en formato hackathon, con los escolares trabajando por equipos para responder a distintos retos.

Durante esa fase final, los participantes han asumido papeles vinculados al funcionamiento de una startup, con funciones ligadas a la dirección, la creatividad y la toma de decisiones. Ese enfoque busca que el alumnado no se limite a recibir contenidos teóricos, sino que experimente procesos de trabajo colaborativo, generación de ideas y presentación de soluciones en un entorno práctico.

Según los datos facilitados por la organización, en esta primera edición han participado más de 400 alumnos y 25 docentes de nueve centros educativos. Entre ellos ha habido colegios de Madrid capital y de otros municipios de la región, como Alcalá de Henares, Alcobendas, Alcorcón, Las Rozas de Madrid y Torrejón de la Calzada.

La respuesta de la comunidad educativa ha sido uno de los datos más destacados de esta edición inaugural. Las plazas disponibles se agotaron en un solo día, un dato que apunta al interés que despiertan este tipo de programas entre los centros y que, al mismo tiempo, refleja la creciente presencia de iniciativas orientadas a introducir competencias transversales en la enseñanza obligatoria.

El modelo aplicado se ha apoyado en una metodología de aprendizaje práctico. Más allá del nombre del programa, el objetivo ha pasado por trabajar habilidades que suelen aparecer cada vez con más frecuencia en los debates sobre innovación educativa: creatividad, liderazgo, comunicación, pensamiento crítico, educación financiera o compromiso social. En lugar de abordarlas como contenidos aislados, la iniciativa las ha integrado en dinámicas de grupo y en la resolución de casos planteados como desafíos reales.

En los últimos años, la incorporación de competencias emprendedoras al ámbito escolar ha ido ganando presencia tanto en programas públicos como en propuestas impulsadas por entidades educativas y tecnológicas. En este caso, la Semana del Emprendimiento Junior ha sido coordinada por la Dirección General de Autónomos y Emprendimiento en colaboración con Genyus School, una participación que explica también el componente metodológico y práctico del proyecto.

La iniciativa ha tenido además una vertiente de difusión más allá del propio evento. Según la información trasladada por sus impulsores, la convocatoria llegó a más de 5.500 contactos del ámbito académico y generó un impacto estimado superior a 7.000 interacciones en redes sociales. Son cifras que, sin medir por sí solas el alcance educativo del programa, sí permiten situar la visibilidad que ha tenido esta primera edición.

Con esta experiencia, la Comunidad de Madrid introduce un formato que conecta la actividad escolar con entornos de innovación y con habilidades vinculadas al trabajo en equipo, la iniciativa y la capacidad de adaptación. El resultado de esta primera edición deja, al menos, dos datos claros: el interés de los centros por participar y la apuesta por trasladar al aula metodologías más próximas a la experimentación que a la enseñanza exclusivamente expositiva.

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