- Investigadoras de la UAH imparten talleres prácticos y experimentos en colegios e institutos durante toda la semana.
- Microplásticos, química cotidiana, espacio o redes sociales, entre los temas que acercan la investigación al día a día escolar.
La ciencia no siempre se vive de cerca en el día a día de un aula, pero esta semana la Universidad de Alcalá (UAH) ha querido acercarla a los centros educativos con motivo del Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia (11F). Entre el 8 y el 13 de febrero, investigadoras de la UAH están impartiendo una programación de 28 actividades dirigidas a alumnado de Primaria, ESO y Bachillerato.
La propuesta combina talleres prácticos, charlas divulgativas, experimentos y presentaciones con una idea clara: acercar la investigación a las clases y, al mismo tiempo, visibilizar el papel de las mujeres en la ciencia. El enfoque está pensado para que el alumnado no sea solo público, sino parte activa de lo que ocurre en la sesión.
La programación se enmarca dentro de Researchers at School, una iniciativa vinculada al proyecto europeo MSCA & Citizens. La coordinación corre a cargo de la Unidad de Cultura Científica y de la Innovación (UCC+I), integrada en la Oficina de Transferencia del Conocimiento de la UAH, que canaliza este tipo de actividades de divulgación e interacción entre universidad y sociedad.
Uno de los rasgos más destacados del programa es su carácter “a la carta” para los centros, que pueden seleccionar propuestas adaptadas a contenidos curriculares y etapas educativas. Esto permite que el enfoque no sea uniforme: no es lo mismo trabajar con alumnado de Primaria que con estudiantes de Bachillerato, ni se busca el mismo nivel de profundidad en cada caso.
En el bloque de ciencias experimentales, se incluyen talleres centrados en cuestiones ambientales y de laboratorio con ejemplos cercanos al alumnado. Entre ellos, sesiones sobre microplásticos y vida acuática, donde se aborda el impacto de estos residuos en los ecosistemas, o actividades de química aplicada a situaciones cotidianas, planteadas para conectar conceptos científicos con experiencias habituales.
También hay espacio para las ciencias sociales y la investigación del pasado. El programa incorpora charlas y talleres vinculados a la prehistoria y la arqueología, con un enfoque orientado a desmontar mitos y a revisar cómo se ha contado históricamente la investigación en estos campos, poniendo el foco en el papel de las mujeres en el trabajo científico y en la construcción del conocimiento.
El área tecnológica reúne propuestas ligadas a informática, espacio y herramientas digitales, además de talleres sobre nanotecnología e inteligencia artificial aplicada a profesiones del futuro. La idea es introducir al alumnado en ámbitos en los que la brecha de género sigue siendo una preocupación recurrente, y donde la visibilidad de referentes puede marcar diferencias en las decisiones académicas posteriores.
La programación incorpora, además, actividades centradas en comunicación y redes sociales, junto con sesiones sobre ética y bienestar animal en investigación. Con ello, la oferta se amplía más allá del laboratorio o la tecnología para incluir debates actuales sobre cómo se divulga la ciencia y qué implicaciones sociales y éticas acompañan a determinados avances y metodologías.
Según el planteamiento del programa, todas las actividades se adaptan a la edad y a las necesidades de cada grupo. En la práctica, eso se traduce en propuestas participativas, con manipulación de instrumentos o interacción directa del alumnado, que busca que la experiencia sea más tangible y menos teórica.
Con iniciativas como esta, el 11F se convierte en un punto de encuentro entre la universidad y los centros educativos: una oportunidad para que la investigación salga del campus, entre en las aulas y se muestre con nombres y rostros concretos, en este caso, los de las investigadoras que la desarrollan.










