- El cortejo mantuvo su salida desde el Colegio de Málaga en una de las jornadas con más público de la Semana Santa
- Cientos de penitentes acompañaron a Medinaceli y la Trinidad en un Jueves Santo de gran afluencia en el centro
La procesión de Jesús de Medinaceli y María Santísima de la Trinidad volvió a reunir este Jueves Santo a cientos de personas en las calles del centro histórico. La hermandad, considerada la más numerosa de la ciudad por número de cofrades, salió de nuevo desde el Colegio de Málaga en una tarde de tiempo estable y temperaturas suaves, en una de las citas más concurridas de la Semana Santa complutense.
La salida tuvo lugar desde el Colegio Menor de San Ciriaco y Santa Paula, sede universitaria conocida popularmente como Colegio de Málaga. Desde allí partieron el paso de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli y el conjunto procesional de María Santísima de la Trinidad, acompañado por San Juan Evangelista y María Magdalena. Aunque la sede canónica de la esclavitud se encuentra en la parroquia de San Bartolomé, la salida desde este edificio universitario se ha convertido en una de las imágenes más reconocibles de la jornada.
El cortejo volvió a teñir de morado el recorrido con los hábitos de los penitentes, identificados por la túnica de ese color y el cíngulo amarillo. La presencia de centenares de hermanos y acompañantes confirmó de nuevo la capacidad de convocatoria de una corporación fundada en 1955 y que figura entre las más arraigadas de la Semana Santa local. La jornada contó además con la presencia del obispo de Alcalá de Henares, Antonio Prieto Lucena, que participó en la salida del paso, así como de representantes municipales, otras cofradías y responsables de los cuerpos de seguridad.
La procesión mantuvo el mismo trazado que el año pasado. Tras abandonar el Colegio de Málaga, el cortejo avanzó por la calle Colegios, giró hacia el callejón de San Pedro y San Pablo y cruzó la plaza de San Diego, uno de los puntos de mayor afluencia de público, con la fachada de la Universidad de Alcalá como telón de fondo. Después siguió por Azucena, Puerta de Mártires y Libreros, antes de continuar por Nebrija, Santiago, Imagen y calle Mayor.
En el tramo final, la comitiva pasó por la zona de Santos Niños, Escritorios y Santa Úrsula antes de regresar al punto de salida. Durante el recorrido se repitieron algunos de los momentos habituales de esta estación de penitencia, como las ofrendas florales de otras hermandades y el acompañamiento ceremonial de efectivos de Policía Nacional, Guardia Civil y veteranos de la Brigada Paracaidista, presentes en distintos puntos del cortejo. La Agrupación Musical Jesús de Medinaceli cerró la procesión.
La cita de este año refuerza la recuperación de la procesión tras la interrupción parcial de 2024, cuando la lluvia limitó de forma notable la salida en Jueves Santo. En 2025 la hermandad ya había podido completar de nuevo su estación de penitencia y, desde entonces, la imagen del Nazareno ha vuelto a ganar presencia pública. De hecho, el antecedente más inmediato del recorrido de este año no fue solo la Semana Santa pasada: en junio de 2025 la cofradía organizó una procesión extraordinaria por el 50 aniversario de la bendición de la imagen de Jesús de Medinaceli.
Ese contexto ayuda a explicar la expectación que rodea cada salida de la hermandad. La devoción al Nazareno de Medinaceli es una de las más extendidas en Alcalá y su presencia en la calle ocupa un lugar central dentro de una Semana Santa declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional en 2019. En los últimos años, además, el aumento de público en los recorridos del centro ha consolidado estas procesiones como uno de los principales focos de atracción de los días grandes de la Pasión.
La procesión de este Jueves Santo dejó así una imagen de continuidad para la cofradía y para el conjunto de la Semana Santa complutense: una salida sin incidencias meteorológicas, una amplia respuesta de público y un itinerario asentado en los enclaves monumentales del casco histórico. Todo ello en la víspera del Viernes Santo, la jornada con mayor concentración de estaciones de penitencia y uno de los momentos de más afluencia en el calendario litúrgico local.










