La jornada partida se impone como horario general en los colegios públicos de la Comunidad de Madrid

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Imagen: Comunidad de Madrid

La organización del horario escolar vuelve al centro del debate educativo en la región. El Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid autorizó el 23 de diciembre un decreto que regula los horarios en los colegios públicos y sitúa la jornada partida como criterio general en Infantil y Primaria y en los centros de Educación Especial. La medida se presenta como un cambio de marco: a partir de ahora, el modelo ordinario será el de clases por la mañana y por la tarde, con un paréntesis intermedio amplio para la comida y el descanso.

El texto establece que la jornada lectiva se estructure, con carácter general, en dos sesiones separadas por un intervalo de dos horas. Al mismo tiempo, mantiene la posibilidad de que los colegios organicen jornada continuada en septiembre y junio, meses en los que tradicionalmente se ajustan los horarios por las altas temperaturas y la adaptación del inicio y cierre de curso.

El decreto no impone un cambio automático e inmediato en todos los centros, pero sí fija un estándar y un procedimiento para que los colegios que lo consideren puedan pasar a jornada partida. En la práctica, el calendario y la tramitación cobran un papel clave: si un centro quiere aplicar la modificación en el curso siguiente, deberá completar todo el proceso antes del 15 de marzo.

Cómo puede activarse el cambio en cada colegio

La iniciativa debe arrancar en el Consejo Escolar del centro. El decreto fija que la propuesta puede partir de, al menos, un tercio de este órgano, en el que están representados familias, profesorado, personal de administración y servicios, y también representantes municipales. A partir de ahí, el procedimiento contempla varios pasos pensados para dejar constancia de la participación de la comunidad educativa.

Primero, se realizan consultas tanto al claustro como al propio Consejo Escolar. Después, se abre una consulta a las familias y se convoca una votación que podrá ser presencial o telemática. El requisito es que la mayoría de los votos emitidos resulte favorable. Con el escrutinio ya confirmado, el presidente del Consejo Escolar comunica el resultado al claustro y a los miembros del órgano, y la dirección del centro lo remite a la Dirección de Área Territorial (DAT) correspondiente.

La autorización final recae en la persona titular de la DAT, que deberá valorar el cambio tras un informe del Servicio de Inspección Educativa y atendiendo a criterios organizativos, pedagógicos y de conciliación. En la zona este de la región, este trámite se canaliza a través de la Dirección de Área Territorial Madrid-Este, con sede en Alcalá de Henares.

Qué pasa con los colegios que ya tienen jornada continuada

El decreto incluye una salvaguarda importante para evitar que el nuevo marco altere, de golpe, la realidad de los centros que ya funcionan con otros horarios. Los colegios públicos que tuvieran aprobado el horario continuado antes de la entrada en vigor de la norma podrán mantenerlo. Es decir, el texto distingue entre el modelo “general” que se fija a futuro y la situación administrativa previa de los centros que ya tenían reconocida otra organización.

En paralelo, la posibilidad de mantener jornada continuada en septiembre y junio introduce una excepción temporal dentro del propio diseño de la jornada partida, con el objetivo de permitir ajustes de calendario que ya forman parte del día a día de muchas familias.

Un cambio con lectura educativa y de conciliación

La Comunidad de Madrid vincula el modelo de jornada partida con tres objetivos: mejorar el rendimiento académico, favorecer la conciliación y ampliar la capacidad de elección de las familias. El debate, sin embargo, no es nuevo. En los últimos años, la organización del tiempo escolar se ha convertido en una discusión recurrente en la educación pública, con argumentos que van desde el impacto en los ritmos de aprendizaje y descanso del alumnado hasta la gestión de servicios como comedor, extraescolares o el modo en que se organiza la tarde en casa.

En ese contexto, el decreto llega tras meses de expectativas y posicionamientos públicos. En las últimas horas, medios regionales y nacionales han recogido reacciones enfrentadas, con sindicatos docentes críticos con el cambio y asociaciones de familias que ven con buenos ojos la vuelta a un horario partido como fórmula de descanso a mediodía y de estructuración del día escolar.

Qué puede cambiar en Alcalá y el Corredor del Henares

En municipios con gran red de colegios públicos, como Alcalá de Henares y el conjunto del Corredor, el alcance real dependerá de cuántos centros decidan activar el procedimiento. La clave estará en la capacidad de cada comunidad educativa para articular una propuesta en su Consejo Escolar, trasladarla a las familias y completar la votación dentro del plazo.

Si la jornada partida se va extendiendo, la reordenación del tiempo escolar podría tener efectos prácticos que van más allá del aula: desde los horarios de comedor y actividades extraescolares hasta la coordinación con el trabajo de madres y padres, el uso de servicios municipales o los desplazamientos diarios. El decreto, en cualquier caso, traslada el foco a una fase decisiva: la de las decisiones colegio a colegio, con consultas internas y votaciones que marcarán el mapa real del horario escolar a partir del próximo curso.

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