Expertos alertan sobre la falta de control en el uso de pantallas e IA entre niños y adolescentes

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El Hospital Universitario Príncipe de Asturias acogió este 26 de septiembre la quinta edición de las Jornadas sobre Redes Sociales en Niños y Adolescentes. Bajo el lema “Pantallas, Inteligencia Artificial y Otros Retos del S. XXI”, especialistas de la sanidad, la educación, la seguridad y el derecho analizaron el impacto de la tecnología en los menores y la necesidad de fomentar una educación digital saludable desde los primeros años.

La jornada fue inaugurada por la subdirectora general de Humanización, Atención y Seguridad del Paciente de la Comunidad de Madrid, Paula Molina, y reunió a más de 200 profesionales en Alcalá de Henares. La organización corrió a cargo del Servicio de Pediatría del hospital, liderado por la doctora Rosa María Funes, quien subrayó el papel clave de las familias en la transmisión de hábitos responsables.

Los datos compartidos muestran un panorama preocupante. Según los estudios presentados, más del 96% de los jóvenes en España posee un teléfono móvil, al que acceden de media a los 10 años, aunque un 4,5% lo hace ya a los 6. El tiempo de uso se dispara: en 2023, los adolescentes dedicaron hasta 7 horas diarias a las pantallas. A ello se suma que muchos utilizan los dispositivos sin supervisión adulta, lo que aumenta la exposición a contenidos inadecuados y eleva el riesgo tanto de ser víctimas como de cometer conductas problemáticas.

El papel de los padres y madres también quedó en entredicho. Un estudio de 2021, citado durante la jornada, reveló que un 36,8% de los progenitores usa el móvil durante las comidas y que solo un 29,1% establece normas de uso. Aunque la mayoría reconoce los riesgos de un empleo inadecuado (adicciones, trastornos del sueño o problemas de aprendizaje), las restricciones siguen siendo limitadas.

Otro de los grandes retos es la irrupción de la inteligencia artificial. Más de la mitad de los adolescentes ya la usa varias veces por semana, un 15% a diario y hasta un 30% para tomar decisiones importantes. Mientras que un 70% de profesores y un 40% de cuidadores asegura imponer límites, seis de cada diez adolescentes reconocen haberlos desoído. Entre los riesgos señalados destacan la dependencia emocional hacia chatbots, los sesgos de información, la pérdida de privacidad y la sustitución del apoyo humano por herramientas tecnológicas.

Los expertos coincidieron en la urgencia de reforzar la educación digital en el hogar y en la escuela, con normas claras y acompañamiento adulto desde la infancia. Advirtieron que el reto no es solo limitar las horas de pantalla, sino enseñar a niños y adolescentes a desenvolverse en un entorno donde las pantallas y la inteligencia artificial formarán parte de su vida diaria. La clave, concluyeron, está en un equilibrio entre la innovación tecnológica y el bienestar de las nuevas generaciones.

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