- La ciudad fue uno de los destinos del hoy Papa durante su etapa de gobierno en la Orden de San Agustín.
- Alcalá ya acogió décadas antes al papa Francisco durante su formación jesuita, reforzando un vínculo poco conocido con el Vaticano.
Cuando se habla de visitas papales a España, el foco suele ponerse en Madrid, Santiago o Valencia. Sin embargo, Alcalá de Henares guarda desde hace años un apunte propio en esa historia: en 2013, Robert Francis Prevost —hoy papa León XIV— pasó por la ciudad durante una etapa en la que todavía no estaba en el radar del gran público.
Aquel viaje tuvo una parada concreta en el corazón urbano: el Monasterio de Agustinas Contemplativas de Nuestra Señora de la Consolación, situado en la céntrica calle Gallo. Prevost se encontraba entonces al frente de la Orden de San Agustín como prior general, un cargo con frecuentes desplazamientos para conocer comunidades y realidades locales de la orden.
La referencia cobra ahora una dimensión distinta tras la elección de Prevost como pontífice. León XIV, primer papa de la historia perteneciente a la Orden de San Agustín y también el primero nacido en Estados Unidos, inició su pontificado en mayo de 2025. Esa pertenencia agustiniana, más allá del dato biográfico, explica por qué su presencia en distintos puntos de España se vinculó durante años a visitas pastorales y de gobierno interno antes de su salto a la primera línea de la Iglesia.
En ese contexto, la Conferencia Episcopal y fuentes vaticanas han ido perfilando una posible visita de León XIV a España en 2026, aunque a día de hoy no existe confirmación oficial definitiva por parte de la Santa Sede sobre fechas cerradas y agenda completa. Entre las paradas que se han deslizado en informaciones recientes figuran Madrid, Barcelona y Canarias, con un enfoque especialmente ligado a la cuestión migratoria en el archipiélago y a hitos religiosos y culturales.
De concretarse ese desplazamiento, sería el noveno viaje de un papa a España. Hasta ahora, los pontífices que han visitado el país han sido Juan Pablo II —en cinco ocasiones— y Benedicto XVI —en tres—, mientras que el papa Francisco no llegó a viajar a España durante su pontificado.
Precisamente, la memoria reciente de la ciudad enlaza dos historias pontificias. Antes de ser papa, Jorge Mario Bergoglio vivió varios meses en Alcalá de Henares entre 1970 y 1971, dentro de su formación jesuita. A sus 34 años, el entonces sacerdote argentino realizó en la residencia de la Compañía de Jesús del actual Colegio San Ignacio de Loyola (en el Ensanche) la llamada Tercera Probación, la última etapa de preparación espiritual de los jesuitas.
Aquel periodo, centrado en la oración, el estudio y la reflexión comunitaria, incluyó también tareas de asistencia a personas en situación de necesidad, según recuerdan fuentes de la propia Compañía de Jesús. Con el paso del tiempo, esa estancia se ha convertido en uno de los episodios menos conocidos, pero más singulares, del vínculo entre Alcalá y el Vaticano.
Con León XIV, esa conexión se amplía por otra vía: no por una larga residencia, sino por una visita concreta que hoy se relee con otros ojos. En una ciudad acostumbrada a que la historia aparezca en capas —universidad, patrimonio, conventos, colegios—, la parada de 2013 en la calle Gallo se suma ahora a la lista de detalles que, años después, terminan adquiriendo un peso inesperado.
