- La previsión mantiene lluvias prácticamente diarias y viento moderado a fuerte durante toda la semana
- El patrón prolonga un invierno más húmedo y gris de lo habitual, sin apenas ventanas de estabilidad
El inicio de febrero no supone un cambio de patrón meteorológico en Alcalá de Henares, sino la continuidad de un escenario que se ha instalado desde finales de enero. Tras varias semanas dominadas por frentes atlánticos y sucesivas entradas de aire húmedo, la previsión confirma que la inestabilidad seguirá marcando el pulso de la ciudad durante los próximos días, con lluvias persistentes, viento y temperaturas propias del invierno.**
La predicción meteorológica para esta primera semana de febrero dibuja un episodio prolongado de precipitaciones, más asociado a la persistencia que a chubascos intensos y aislados. Las probabilidades de lluvia alcanzan valores cercanos al 100% durante amplios periodos entre domingo y jueves, lo que apunta a acumulaciones continuadas y a una sucesión de frentes que atraviesan la Península sin dar margen a la estabilización atmosférica.
Este comportamiento no es un hecho aislado. El cierre de enero ya estuvo marcado por una cadena de borrascas y frentes atlánticos que dejaron lluvias generalizadas en el interior peninsular y consolidaron un ambiente húmedo y gris en el Corredor del Henares. La previsión actual refuerza esa tendencia, prolongando un invierno meteorológico que está siendo más persistente que extremo, pero con efectos acumulativos claros en el día a día.
Las temperaturas se mantendrán contenidas durante toda la semana. Las mínimas se situarán mayoritariamente entre los 2 y los 6 grados, mientras que las máximas oscilarán entre los 9 y los 14 grados, con ligeras oscilaciones a mitad de semana. A estos valores se suma una sensación térmica inferior en determinados tramos horarios, favorecida por la combinación de viento y altos niveles de humedad relativa, que alcanzarán picos cercanos al 90%.
La evolución de la cota de nieve es otro de los indicadores del carácter invernal del episodio. Aunque las nevadas no se esperan en el entorno urbano de Alcalá, la cota descenderá puntualmente hasta los 1.100 metros al inicio de la semana, antes de repuntar por encima de los 1.900 y 2.000 metros. Este escenario concentra los efectos más visibles en la Sierra de Guadarrama, pero refleja la entrada recurrente de masas de aire frío en el centro peninsular.
El viento tendrá también un papel relevante, con predominio de rachas de componente oeste y suroeste y velocidades medias en torno a los 20 km/h. El viernes se perfila como la jornada más adversa, con rachas máximas que podrían alcanzar los 75 km/h, un umbral que puede generar incidencias puntuales como caída de ramas, afecciones al arbolado urbano o dificultades en los desplazamientos.
En conjunto, la previsión para los próximos días consolida un contexto de inestabilidad prolongada que enlaza directamente con el final de enero y refuerza la sensación de un invierno persistente en Alcalá de Henares. Un escenario sin episodios extremos aislados, pero con impacto sostenido en la actividad cotidiana, especialmente en la movilidad y en las actividades al aire libre.







