- El cortejo partió desde Las Claras con 40 anderos bajo los varales y acompañamiento musical de la banda vallisoletana de la Preciosísima Sangre.
- El itinerario recorrió Santa Úrsula, plaza de Cervantes, San Diego y Libreros en una de las salidas con mayor identidad propia de la Semana Santa complutense.
La Cofradía del Santísimo Cristo de la Esperanza y el Trabajo y Nuestra Señora de la Misericordia, conocida popularmente como «Los Trabajos», pudo completar este Miércoles Santo su salida procesional en la Semana Santa de 2026. La hermandad partió desde el Monasterio de Nuestra Señora de la Esperanza de las Reverendas Madres Franciscanas de Santa Clara, su sede canónica, y recorrió el centro histórico en una jornada especialmente significativa para una corporación que en los dos últimos años había vuelto a verse condicionada por la meteorología.
La salida tenía un valor añadido por el precedente inmediato. En 2024, la lluvia impidió que la cofradía pudiera iniciar con normalidad su estación de penitencia y el paso llegó a quedarse en el interior de la Catedral Magistral. Un año después, en 2025, la procesión sí pudo arrancar, pero solo alcanzó a completar la primera calle del itinerario antes de verse obligada a interrumpir el recorrido por la inestabilidad del tiempo. La jornada de 2026 rompe esa secuencia y devuelve a la hermandad una imagen de plena normalidad en la calle.
No es la primera vez que «Los Trabajos» atraviesa contratiempos de este tipo. La trayectoria reciente de la cofradía ha estado marcada por varias interrupciones y cambios de ritmo. En 2015 y 2018 no pudo salir por distintas circunstancias, mientras que en 2017 llegó a procesionar en dos ocasiones al asumir también la salida de «La Borriquilla». En 2019 retomó su presencia en la calle y en 2020, justo en el año de su vigésimo quinto aniversario, la pandemia obligó a suspender la Semana Santa. Tras la recuperación de las procesiones, la hermandad pudo volver a desarrollar con normalidad sus salidas hasta el nuevo paréntesis provocado por la lluvia en 2024 y 2025.
El recorrido de este año arrancó desde el patio del convento de «Las Claras» y continuó por Gallo, Santa Úrsula, plaza de Rodríguez Marín, plaza de Cervantes por el lado del Casino, Pedro Gumiel, plaza de San Diego, Bedel y Libreros. Después, la comitiva regresó de nuevo por la plaza de Cervantes, la calle de las Escuelas, Carmen Calzado, Gallo y Trinidad hasta su entrada final en el convento. Se trata de un itinerario que combina algunos de los enclaves más reconocibles del casco histórico con tramos especialmente valorados por el público cofrade por la estrechez de las calles y la cercanía con el paso.
Uno de los momentos señalados del recorrido se produjo en la calle Santa Úrsula, donde se anunció una levantá dedicada a «La Agonía» y a la «Madrugá alcalaína». Ese tipo de dedicatorias forma parte del lenguaje propio de las hermandades y refuerza la dimensión simbólica de una procesión que no se limita al tránsito por la ciudad, sino que incorpora guiños a otras devociones, a la memoria compartida entre cofradías y a una forma concreta de entender la Semana Santa desde la calle.
La imagen del Santísimo Cristo de la Esperanza y el Trabajo es una talla anónima de madera policromada fechada a finales del siglo XVII. La tradición cofrade sitúa su procedencia, con toda probabilidad, en un convento franciscano desaparecido de Calatayud, un dato que añade valor histórico y patrimonial al conjunto. Nuestra Señora de la Misericordia, por su parte, es una imagen realizada en madera de cedro policromada y procedente de Mairena del Aljarafe. La advocación representa el dolor de la Virgen sin recurrir a un dramatismo extremo, un rasgo que ha contribuido a definir su identidad estética dentro de la Semana Santa complutense.
El paso fue portado por 40 anderos distribuidos en filas de cinco bajo los varales. Ese sistema de carga, unido a la configuración del conjunto, ha hecho que la cofradía sea identificada con frecuencia por su estética de inspiración andaluza y, en particular, por un modo de procesionar que suele asociarse al estilo malagueño. Esa singularidad la distingue dentro del panorama local y explica en parte la expectación que genera cada salida, tanto entre el público habitual de la Semana Santa como entre quienes siguen el paso por la potencia visual del cortejo.
La procesión contó además con el acompañamiento de la Banda de Cornetas y Tambores del Santísimo Cristo de la Preciosísima Sangre, de Valladolid, que repitió junto a la hermandad. La presencia musical no es un elemento accesorio en este tipo de salidas: marca el ritmo del cortejo, acompaña los momentos de levantá y contribuye a construir la atmósfera de una estación de penitencia que se vive también desde el sonido. La continuidad de esta colaboración refuerza, además, la relación estable entre la cofradía y una formación que ya conoce el carácter propio del recorrido.
En la salida estuvieron presentes distintas autoridades civiles y eclesiásticas, entre ellas el obispo de Alcalá de Henares, Antonio Prieto Lucena, así como varios representantes de la corporación municipal. Más allá de la presencia institucional, la relevancia de la jornada estuvo en el retorno efectivo de la hermandad a la calle en condiciones normales, algo especialmente reseñable después de dos ediciones consecutivas marcadas por la frustración de no poder completar el recorrido previsto.
La estación de penitencia de «Los Trabajos» ocupa un lugar reconocible dentro del calendario complutense por su personalidad propia, su recorrido y su estética. Que haya podido desarrollarse por completo en 2026 no solo supone un alivio para la cofradía, sino también la recuperación de una de las salidas con mayor identidad visual de la Semana Santa local. Después de varios años encadenando cancelaciones, recortes e interrupciones, la hermandad volvió a mostrarse en la calle con todo su cortejo y con el itinerario íntegro, algo que, en su caso, tiene valor de noticia por sí mismo.










