- Más Madrid defendió las maquetas táctiles como una medida de accesibilidad cultural para personas ciegas, con implantación progresiva.
- El PP recordó la experiencia de una maqueta del recinto histórico encargada en 2016 y los problemas de ubicación que limitaron su uso público.
En el debate sobre cómo hacer más accesible el patrimonio local, el último Pleno municipal volvió a poner el foco en una pregunta de fondo: ¿cómo se “visita” una ciudad Patrimonio cuando la vista no es la vía principal de acceso? La respuesta, al menos por ahora, no pasará por nuevas réplicas táctiles de los monumentos más reconocibles.
La propuesta, registrada por Más Madrid, pedía “instalar réplicas táctiles en miniatura de los edificios más emblemáticos de la ciudad” para que las personas ciegas o con baja visión pudieran recorrerlos con las manos. La formación defendía que las maquetas deberían acompañarse de cartelería en braille y también de lectura fácil, y planteaba un despliegue progresivo, con participación de asociaciones especializadas y entidades culturales.
La concejala de Más Madrid Sara Escudero centró su intervención en la diferencia de prioridades presupuestarias entre la mejora estética del patrimonio y las medidas de accesibilidad cultural. “No tiene sentido que se inviertan más de 600.000 euros en iluminar nuestros monumentos pero no se invierta ni un euro en que las personas ciegas y con baja visibilidad puedan sentirlos”, sostuvo durante el Pleno.
La edil añadió que la iniciativa no pretendía una actuación puntual, sino un plan escalonado y con control de calidad: “Proponíamos instalar progresivamente estas réplicas de los edificios más emblemáticos (…) en colaboración con las asociaciones de personas ciegas y con entidades culturales de la ciudad, garantizando su calidad técnica”. En su planteamiento, la utilidad de las maquetas dependería tanto del diseño (escala, materiales y relieve) como de su ubicación en espacios de paso y consulta habitual.
Desde el Grupo Popular, el concejal Vicente Pérez respondió en el mismo debate que el propio texto de la moción apuntaba, en realidad, a un tipo de recurso ya definido en accesibilidad: “Existe un término para lo que ustedes quieren. Se refieren a maquetas tiflológicas”. A partir de ahí, defendió que se trata de una herramienta “bastante conocida y trabajada”, y citó como ejemplo el Museo Tiflológico de la ONCE en Madrid, donde se exponen reproducciones táctiles de monumentos.
El edil del PP también llevó el debate al precedente local. Según explicó en su intervención, en 2016 se encargó “una réplica en miniatura del recinto histórico (…) con el objeto de favorecer la accesibilidad cultural de las personas con discapacidad visual”. Pérez aportó datos técnicos de aquella maqueta —“1,20 por 1,35”, “altura de 83 centímetros” y “plenamente accesible en 360 grados”— y aseguró que destacaba más de 20 monumentos del casco histórico para ayudar a dimensionar el conjunto declarado Patrimonio Mundial.
En su relato, una vez finalizada la maqueta se intentó acordar su ubicación “en un lugar de pública concurrencia” como oficinas de turismo o salas de exposiciones, pero no se logró. “Finalmente se instaló en la planta menos uno del Centro de Interpretación del Burgo de Santiuste (…) Aunque si bien no era este el lugar idóneo, al menos era accesible, pues contaba con un ascensor y ofrecía la posibilidad de acceder a esta maqueta en 360º”, afirmó.
Más Madrid, por su parte, defendió que el precedente no debería cerrarle la puerta a nuevas actuaciones, sino servir para aprender de la ubicación y del formato. La formación puso como ejemplo la “maqueta que mapea el Centro de la ciudad”, cuya instalación valoró como un paso positivo, pero insuficiente para reproducir “el detalle de los edificios de nuestro patrimonio”. En su valoración del rechazo, el grupo municipal aseguró que seguirá presentando iniciativas de accesibilidad: “Seguiremos trayendo al Pleno propuestas (…) para que se cumpla la accesibilidad universal en las calles, plazas, parques, barrios y monumentos”.
El debate se produce, además, en un contexto en el que el Gobierno municipal viene impulsando actuaciones de puesta en valor del patrimonio, como proyectos de iluminación ornamental en el casco histórico con financiación europea y presupuestos cercanos a los 700.000 euros, orientados a reforzar recorridos nocturnos y la lectura del paisaje monumental.
En paralelo, la accesibilidad cultural se apoya cada vez más en soluciones combinadas —recursos táctiles, audiodescripciones, señalética inclusiva y mediación— que requieren, en la práctica, decidir qué se prioriza primero: la producción de nuevas piezas, su mantenimiento y, sobre todo, su instalación en puntos donde puedan usarse de forma cotidiana. Tras la votación del Pleno del 27 de enero, la propuesta de nuevas réplicas quedó rechazada, y el asunto queda a expensas de futuros acuerdos y nuevas iniciativas que vuelvan a pasar por el debate plenario.
