- Desde Más Madrid sostienen que, tras la reapertura de la M-300 en el Puente del Zulema, no se ejecutó el carril bici anunciado y se obliga a cruzar a pie.
- El PP replica que la obra ha sido una rehabilitación estructural de competencia regional y que la señalización responde a seguridad vial.
La reapertura del Puente del Zulema, en la carretera M-300, ha vuelto a situar el debate sobre la movilidad ciclista y peatonal en el centro de la política local. Tras meses de obras y cortes, la infraestructura —clave en la conexión entre Alcalá de Henares y el entorno de Villalbilla— se ha convertido ahora en motivo de reproches cruzados sobre qué se prometió durante la intervención y qué se ha materializado finalmente.
Más Madrid Alcalá afirma que el cierre total de la vía, iniciado el 6 de octubre de 2025 para ejecutar una rehabilitación integral, iba acompañado de un compromiso de ampliación de la plataforma para incorporar un carril bici y una senda peatonal. Según la formación, esa previsión se difundió durante el periodo de obras por parte de la Comunidad de Madrid y del Ayuntamiento, en un contexto en el que la conexión con el Parque de los Cerros suele citarse como uno de los recorridos más habituales para peatones y ciclistas.
Dos meses después, y una vez reabierta la circulación, la formación sostiene que lo ejecutado no responde a lo anunciado. “Las obras han finalizado sin rastro del carril bici prometido. En su lugar, se ha optado por instalar señales R-422 en ambos extremos, obligando a los ciclistas a desmontar y transitar a pie”, asegura Más Madrid. A su juicio, esa medida provoca “una convivencia forzada y peligrosa entre peatones y ciclistas en un espacio reducido” y supondría, además, incumplir el objetivo de segregar ambos flujos.
En su crítica, Más Madrid enmarca el Puente del Zulema como una pieza que podría haber servido para articular una red ciclista más continua entre barrios y con municipios cercanos. “Esta infraestructura debería haber servido para conectar de forma segura y segregada la ciudad con el Parque de los Cerros”, señala la formación, que califica lo ocurrido como una “oportunidad de oro perdida” para impulsar alternativas de transporte distintas al vehículo privado.
La portavoz municipal de Más Madrid, Rosa Romero, sitúa el debate dentro de una reivindicación más amplia y apunta directamente a los gobiernos regional y local: “Van pasando los años y Alcalá sigue sin tener una red de carriles bici que conecten los barrios de la ciudad y los municipios vecinos. La del Puente del Zulema es la enésima falta de respeto hacia el colectivo ciclista y una nueva promesa incumplida del Partido Popular de Ayuso y Piquet”. La formación anuncia, además, que pedirá explicaciones por el “cambio de criterio técnico” y reclama que se ejecute el proyecto original.
Frente a estas acusaciones, el concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento, Vicente Pérez, ha respondido atribuyendo el debate a un choque político y cuestionando el planteamiento de Más Madrid. En su réplica, acusa a la formación de sostener un discurso “desconectado de la realidad y basado en la desmemoria política”, y subraya que la actuación en el puente ha sido “una rehabilitación estructural integral”, competencia de la Comunidad de Madrid.
Pérez enmarca la intervención dentro de lo que considera un avance pendiente desde hace años en el corredor del Zulema y atribuye el desbloqueo de la infraestructura a un cambio político. “Ha sido necesario un cambio de Gobierno y el impulso del Ejecutivo regional de Isabel Díaz Ayuso, junto con las gestiones del Ayuntamiento que dirige Judith Piquet, para desbloquear una infraestructura estratégica para Alcalá”, sostiene.
El concejal también traslada el debate a los antecedentes de políticas ciclistas en la ciudad y pone el foco en etapas anteriores de gobierno municipal. Afirma que durante aquel periodo “se eliminaron cinco carriles bici en la ciudad, en vías como Lope de Figueroa, Daganzo, Alcarria, Arturo Soria y Manuel Azaña”, y añade que “incluso se proyectó la eliminación del de José María Pereda”. En esa línea, señala: “Esos son los antecedentes reales de quienes ahora pretenden dar lecciones sobre movilidad sostenible”.
Sobre el punto concreto que plantea Más Madrid —la señalización y el uso del entorno del puente por ciclistas—, Pérez defiende que lo instalado “responde a criterios técnicos y de seguridad vial propios de un tramo interurbano” y rechaza, en sus palabras, “la utilización partidista de la bicicleta como arma política”.
El cruce de declaraciones llega después de una intervención que, según la planificación comunicada durante 2025, incluía trabajos por fases para minimizar el impacto en el tráfico y que, tras la reapertura a la circulación, mantuvo remates pendientes en el entorno. Con la infraestructura ya operativa, el debate se desplaza ahora al diseño concreto del paso para peatones y ciclistas: si cumple el objetivo de seguridad y continuidad en el itinerario o si, como denuncia Más Madrid, se ha optado por una solución que obliga a compartir un espacio reducido y reduce la funcionalidad ciclista.
Mientras Más Madrid anuncia que pedirá explicaciones y reclama que se ejecute lo anunciado, el equipo de Gobierno sostiene que trabaja en una planificación de movilidad hacia el entorno natural. “El actual equipo de Gobierno trabaja en una planificación seria de la movilidad, conectando ciudad y entorno natural, como el Parque de los Cerros, con responsabilidad y sin demagogia”, afirma Vicente Pérez.










