- La Mancomunidad estudia reforzar el tratamiento si las lluvias arrastran cenizas y sedimentos del incendio hacia la cuenca del Sorbe.
- Las medidas solo se activarían si los análisis detectan cambios en el agua bruta; actualmente no se ha comunicado ninguna afección al suministro.
La Mancomunidad de Aguas del Sorbe (MAS) ha comenzado a preparar distintos protocolos preventivos ante las posibles consecuencias que el incendio forestal de La Mierla podría tener sobre el agua procedente de la cuenca del río Sorbe. La entidad, que abastece a Alcalá de Henares y a otros municipios del Corredor del Henares y Guadalajara, recalca que las medidas solo se aplicarían si la evolución de la calidad del agua lo hiciera necesario.
La preocupación se centra en la posibilidad de que futuras lluvias o tormentas arrastren hacia los cauces cenizas, sedimentos, materia orgánica, metales y otros restos procedentes de las zonas quemadas. Este fenómeno podría aumentar la turbidez del agua que llega a la Estación de Tratamiento de Agua Potable antes de su proceso de potabilización.
El incendio de La Mierla, iniciado en la provincia de Guadalajara, ha afectado ya a más de 32.000 hectáreas y ha entrado este miércoles en fase de estabilización, según las últimas informaciones disponibles.
La MAS señala que sus técnicos analizan desde hace días la evolución de la situación y preparan los protocolos necesarios para garantizar la calidad del suministro destinado a más de 400.000 personas. Alcalá de Henares es el municipio con mayor población de todos los abastecidos por la Mancomunidad.
Entre las actuaciones previstas se encuentra el aumento de la frecuencia de los análisis tanto sobre el agua sin tratar como durante las distintas fases del proceso. Los controles prestarían especial atención a parámetros como la turbidez, el color, la materia orgánica y la presencia de metales disueltos.
También se contempla reforzar la preoxidación mediante el ajuste de las dosis de ozono y cloro, así como optimizar los procesos de coagulación y floculación para facilitar la agrupación y posterior eliminación de las partículas finas y las cenizas.
En caso de que se produjera un aumento de sólidos, la planta realizaría retiradas extraordinarias de los lodos acumulados en los decantadores. Asimismo, se intensificaría la vigilancia y limpieza de los filtros de arena para evitar alteraciones en el olor o el sabor del agua.
La última fase incluiría un control más exhaustivo de la desinfección y un ajuste preciso de la cloración, siempre dentro de los límites establecidos por la normativa sanitaria.
El vicepresidente de la MAS, Juan Carlos Martín, ha indicado que la entidad trabaja “de forma preventiva y con la máxima anticipación” y ha insistido en que se aplicarán todas las medidas técnicas necesarias si las circunstancias lo requieren. La Mancomunidad mantendrá mientras tanto un seguimiento permanente de la calidad del agua captada.
