- El punto álgido de la lluvia de estrellas será entre el 11 y el 13 de agosto, con hasta 100 meteoros por hora.
- Alcalá y sus alrededores ofrecen enclaves con baja contaminación lumínica para una observación óptima.
Cada verano, la Tierra atraviesa la nube de polvo y fragmentos que deja el cometa Swift-Tuttle en su órbita alrededor del Sol. Este encuentro provoca uno de los fenómenos astronómicos más esperados: la lluvia de meteoros conocida como Perseidas, o «Lágrimas de San Lorenzo». Su actividad máxima se produce entre el 11 y el 13 de agosto, ofreciendo un espectáculo visible sin necesidad de telescopios ni prismáticos.
En Alcalá de Henares y la Comunidad de Madrid, la cita se repite cada año con gran interés. Aunque la ciudad registra una alta contaminación lumínica, es posible encontrar enclaves adecuados para la observación. Dentro del término municipal, zonas como el Parque de los Cerros, áreas próximas al río Henares o las afueras hacia el Camino de los Afligidos ofrecen cielos más oscuros que el centro urbano.
La lluvia de las Perseidas ocurre cuando las partículas dejadas por el cometa penetran en la atmósfera terrestre a gran velocidad, alcanzando hasta 59 kilómetros por segundo. El roce con el aire provoca que se calienten y se volatilicen, generando el característico destello luminoso. Durante el pico, en condiciones óptimas, pueden observarse entre 80 y 100 meteoros por hora.
Uno de los factores que determinan la calidad de la observación es la ausencia de luz artificial. La contaminación lumínica reduce la visibilidad de los meteoros más débiles, por lo que es aconsejable buscar ubicaciones apartadas. En el Corredor del Henares, además de los municipios como Camarma de Esteruelas, Los Santos de la Humosa o zonas elevadas de Torres de la Alameda, los miradores naturales y áreas rurales sin iluminación directa son idóneos.
Para la observación no es imprescindible contar con equipamiento especializado. Conviene encontrar un lugar despejado, tumbarse o reclinarse con el cielo a la vista y permitir que la vista se acostumbre a la oscuridad durante al menos 20 minutos, evitando luces intensas que dificulten la adaptación visual. Aunque las horas previas al amanecer suelen ser las más favorables, en las noches del pico se pueden disfrutar numerosos meteoros desde el anochecer.
Aunque la lluvia recibe el nombre de Perseidas porque parece originarse en la constelación de Perseo, los meteoros pueden cruzar cualquier parte del cielo, con trazas que apuntan a esa región.
Las Perseidas cuentan también con un componente cultural. Tradicionalmente, se las asocia con la festividad de San Lorenzo, celebrada el 10 de agosto, y con la creencia popular de pedir un deseo al ver una estrella fugaz. Este vínculo entre ciencia y tradición ha consolidado la lluvia como una cita estival para muchos.
En los años con Luna nueva o escasa iluminación, la visibilidad se incrementa notablemente. Incluso con algo de luz lunar, los meteoros más brillantes continúan siendo perceptibles. Existen aplicaciones y mapas interactivos que permiten identificar zonas óptimas de observación y seguir en tiempo real la actividad.
Las Lágrima de San Lorenzo o Perseidas no solo destacan por su belleza, sino también por su capacidad para conectar a la ciudadanía con la astronomía y el patrimonio natural del cielo nocturno. Su recurrencia anual y la facilidad de observación convierten a este fenómeno en una referencia del calendario astronómico estival en Alcalá y en toda la región.
